Saludos, querida comunidad, otra semana entre amigos descubriéndonos piel adentro.
¿Cómo diferencias entre la codicia y la ambición?
Esa puede ser una línea muy delgada e interesante de explorar. De hecho, según un test aplicado en mi juventud soy una persona ambiciosa. Y me alegro por ello.
Por desgracia, las malas novelas han resemantizado la palabra ambición dándole una carga negativa, ruin, malévola. Nada más lejos de su verdadero significado.
Mi ambición la definen mis metas, los objetivos que trazo para mejorar mi vida y las de quienes amo; la marcan esos destinos laborales, personales, familiares o sociales hacia los que elijo dirigirme.
Mi ambición está contenida en la capacidad de trabajar fuerte y sostenido en esas metas y objetivos. En la aspiración de crecer para ganar al compararme, no con otras personas sino, con mi yo de ayer, de hace diez, veinte años.
Vivir sin ambición es como vivir sin sueños, y sin ellos ¿Qué sentido daríamos a la vida?
La codicia, en cambio, pone sus ojos en las riquezas materiales, en los medios para ejercer poder sobre personas, procesos o sistemas. No se conforma, cada vez quiere más de lo uno y de lo otro.
La codicia es oportunista y egoísta, no se detiene ante consideraciones éticas, no tiene en cuenta a quiénes puede dañar en la consecución de sus propósitos.
¿Crees que la ambición puede eventualmente convertirse en codicia?
Sí, creo que es un riesgo posible, es más, me ha tocado ser testigo de esa triste metamorfosis.
¿Por qué?
Ambos están hechos de una misma sustancia de deseo. Cuando la ambición, impulso noble per se, se encuentra con un carácter débil, con una moralidad maleable o valores poco cimentados, se puede caer en la tentación de echar mano de la deshonestidad, la manipulación o la conocida táctica de usar a otros como peldaños para subir aunque toque dañarlos en el proceso.
Entonces se empieza por justificar los medios en beneficio del fin, esa sería una clara señal para detenernos, revaluar nuestras ambiciones y desandar el camino si fuera necesario. Es preferible perder un sueño que perdernos a nosotros mismos.
Vaya, participar en estas dinámicas siempre es un reto. Me gusta. Tanto como disfruto compartirlo con ustedes. Abrazo, y suerte en sus ambiciones.
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