As the spectacular game of hopscotch goes: from goose to goose, and it's my turn to roll. We leave behind the little-known mysteries of places like Monsalud, La Puerta, and Auñón and travel, like the geese or the itinerant stonemasons' guilds of the Middle Ages, to one of the most important and significant cities in Guadalajara: the popular and medieval Sigüenza.
What stands out most in Sigüenza is the sacred structure of a Romanesque-Gothic cathedral, whose ashlars, as in the Pulchra Leonina of León, change color as the sun makes its eternal journey across the horizon, that same horizon upon which that other wanderer, the young man in Joan Manuel Serrat's famous song, never stopped dreaming.
The eternal resting place of a famous commander of the Order of Santiago, Martín Vázquez de Arce, better known as the Doncel of Sigüenza, who died in 1486 during the siege of Granada, this cathedral, despite having been a Republican stronghold and bombarded as a military target during the disastrous Spanish Civil War, still retains its ancient grandeur. It is worthwhile to let yourself be captivated by its magnetic charm before embarking, as we will see in another chapter, on the extraordinary adventure that always comes with trying to unravel the enigmatic mysteries within.
Como dice el espectacular juego de los caminantes: de oca a oca y tiro porque me toca. Dejamos atrás los poco conocidos misterios de lugares como Monsalud, La Puerta y Auñón y nos desplazamos, como las ocas o las cofradías de canteros itinerantes del Medievo, hasta una de las capitalidades más relevantes y significativas de Guadalajara: la popular y medieval Sigüenza.
De Sigüenza destaca, sobre todo, el armazón sacro de una catedral de estilo románico-gótico, cuyos sillares, al igual que ocurre en la Pulchra Leonina de León, van cambiando de tonalidad a medida que el sol va realizando su eterno tránsito por encima de la línea de ese paradigma de lo inalcanzable, que es siempre ese mismo horizonte sobre el que no paraba de soñar aquel otro vividor de los caminos que fue el muchacho de una famosa canción de Joan Manuel Serrat.
Morada eterna de un famoso comendador de la Orden de Santiago, que murió en 1486, durante el sitio de Granada, Martín Vázquez de Arce, más conocido como el Doncel de Sigüenza, a pesar de haber sido baluarte republicano y bombardeada como objetivo militar durante la infausta Guerra Civil, todavía conserva esa grandeza milenaria, sobre la que merece la pena dejarse llevar por su magnético encanto, antes de lanzarse, como veremos en otro capítulo, a la extraordinaria aventura que supone siempre intentar desvelar los enigmáticos misterios de su interior.
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