Hoy en la Filmoteca Ninja hablaremos del elefante en la habitación que es el séptimo arte. Desde el gran éxito de "Iron Man" de Marvel en 2008 ha conmocionado a todo el mundo, lo que ha llevado al aumento de la popularidad de las películas de superhéroes. Se han convertido hoy en día en uno de los géneros cinematográficos más queridos, pero ¿a qué precio?
Marvel y DC han lanzado una cantidad abrumadora de películas de superhéroes en los últimos años, con la mayoría de ellas siguiendo una fórmula similar. Si bien estas películas pueden ser emocionantes y llenas de acción, también son predecibles y carentes de sustancia. Marvel Studios ha lanzado una cantidad absurda de películas desde 2008. Films que en lugar de centrarse en la narración de historias convincentes y el desarrollo de personajes, se centran en la acción y los efectos especiales. En última instancia, esto convierte al cine de superhéroes en un producto sin alma que carece de cualquier impacto emocional real.
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Los estudios han generado grandes cantidades de ingresos de las películas de superhéroes, lo que ha llevado a un aumento en la producción de este tipo de películas sin tener en cuenta la calidad ni la originalidad. Esto ha llevado a una saturación del mercado que ha dejado al público sin emociones o sorpresas nuevas.
El cine de superhéroes también ha creado una división en la industria cinematográfica, lo que ha llevado a una falta de diversidad en la producción y exhibición de películas. Las películas de superhéroes son producidas principalmente por grandes estudios de Hollywood, lo que significa que hay muy poco espacio para nuevas voces y enfoques creativos. De hecho, grandes directos de cine real han criticado constantemente el fiasco de la propaganda de Disney y compañía.
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Aunque las películas de superhéroes pueden ser entretenidas, también son una amenaza para el arte del cine. Marvel y DC han creado un modelo de negocio que se enfoca más en hacer dinero que en contar historias emocionantes y únicas. El cine de superhéroes se ha convertido en un producto sin alma que carece de cualquier impacto emocional real. Es hora de que la industria del cine se aleje de los superhéroes y vuelva a centrarse en la creación de historias emocionantes y originales que se queden con el público mucho después de que termine la película.