Saludos a todos los integrantes de esta comunidad, hoy en particular quiero hablar sobre la experiencia que tuve como representante de mi niño Cristian Moisés.
Hace un tiempo realice una publicación referente a las consecuencias que han dejado la pandemia y las clases virtuales a nuestros niños y a los docentes.
Y es que fue un choque que ocasiones algunas características muy particulares entre los niños especialmente de primaria. En el caso de Cristian el no disfruto de ver las clases presenciales en la etapa de prescolar .
Pasa a primer grado y en su mayor parte fueron virtuales, perdió todo contacto con un aula de clase y como estuvimos en confinamiento, la gran mayoría de los niños al comenzar las actividades escolares se sentían un poco tímido era una experiencia nueva para ello.
Y es ahí donde la docente entra en juego, es deber de la maestra hacer que esos niños se integren, al grupo donde debe de poner en práctica sus habilidades y la pedagogía que ella obtuvo durante su preparación académica, y la experiencia que ya allá obtenido.
Mas sin embargo paso todo lo contrario, fue una guerra la que tuve con la docente y el malestar que le ocasiono al niño, les comento que más de una vez le quise caer a golpes, llego al punto de decirle al niño que solo los inteligentes se podían sentar en los asientos delanteros y que era muy lento para copiar.
No saben cuántas ganas tenia de golpear a esa maestra, viendo de la forma como sus palabras marcaban a mi niño de forma negativa, el asistir al colegio se convirtió en un reto para mi niño y para mí una tortura ya que él no quería asistir al colegio.
Hoy le doy gracias a Dios por que en vez de llenarme de ira y golpear a la docente fui muy insistente, y no me rendí y tampoco me quede callada, fui hable con la maestra ya no recuerdo cuantas veces fui, con la directora y al ver mi preocupación e insistencia fue que la docente le mostro un poco de interés al niño y le permitió poco a poco participar en el aula de clase.
Y fue en el último lapso que la docente se dio cuenta de todas las habilidades que tiene el niño, que sabía leer, que sabe sumar y restar y que tiene muchas capacidades y habilidades.
Ver la alegría de mi niño el ultimo día de clase, que lo que fue una tortura al final termino siendo una satisfacción para él, me llena de mucha alegría y ver su cara cuando vio que su nota definitiva ya no era baja más aun.
Cuando nosotros como padres estamos seguros de las habilidades de nuestros hijos, no debemos de permitir que ninguna persona por muchos títulos o conocimientos que dicen tener, nos hagan pensar lo contrario.
Los niños tienen muchas capacidades y pueden llegar a desarrollar muchas habilidades, y cuándos nuestros niños hablan debemos de creer e indagar bien y apoyarlos, brindarles las confianzas y la seguridad que como sus padres debemos de tener en ellos.