Aunque nos duela aceptarlo, si hay algo que ha caracterizado a la humanidad a lo largo de la historia es la violencia. En palabras de Shirley Malespín Bendaña
Parece que es algo inherente a nuestra naturaleza, desde las culturas ancestrales hasta las civilizaciones actuales, que tienen más recursos, más educación, más tecnología, conocimiento y canales para resolver los conflictos; aún así seguimos siendo violentos
Es una verdad innegable, el hombre genera violencia, y lo manifestamos de diversas formas, desde la violencia interpersonal hasta la violencia estructural. A pesar de los esfuerzos de hemos hecho como sociedad por reducirla, esta sigue siendo un problema persistente y que como problema complejo que no puede ser explicado por un solo factor.
De allí la importancia de revisar nuestra individualidad: ¿soy violento? ¿estoy generando violencia? ¿si o no? ¿por qué?
Mirar nuestra individualidad es la forma más precisa de poder hacer algo efectivo y productivo, porque la violencia no surge de la nada, como bien lo dice María José Díaz Aguado, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, quien ha dirigido el estudio estatal más representativo realizado sobre la convivencia escolar en España, donde una de las conclusiones más relevantes de este estudio es que:
La violencia no surge de la nada. Quienes más a favor estaban de la violencia vivían situaciones familiares, escolares y de ocio más agresivas.
La violencia es una adaptación al entorno: “Nacemos preparados para adaptarnos al entorno que nos rodea, para intentar sobrevivir en un mundo violento o para construir un mundo mejor. Todo depende de con qué interactuamos”.
Desde esta perspectiva todo comentario, toda interacción social debe darse con un enfoque de enriquecimiento mutuo alejándonos de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones, siendo la comunicación y el diálogo la base de la convivencia pacífica.
Esa es mi invitación de hoy.
Let's put violence aside
Although it pains us to accept it, if there is something that has characterized humanity throughout history, it is violence. In the words of Shirley Malespín Bendaña
It seems to be something inherent to our nature, from ancestral cultures to current civilizations, which have more resources, more education, more technology, knowledge and channels to resolve conflicts; yet we continue to be violent.
It is an undeniable truth, man generates violence, and we manifest it in different ways, from interpersonal violence to structural violence. Despite the efforts we have made as a society to reduce it, it remains a persistent and complex problem that cannot be explained by a single factor.
Hence the importance of reviewing our individuality: am I violent? am I generating violence? yes or no? why?
Looking at our individuality is the most accurate way to be able to do something effective and productive, because violence does not come out of nowhere, as María José Díaz Aguado, Professor of Developmental Psychology and Education at the Complutense University of Madrid, who has led the most representative statewide study on school coexistence in Spain, says:
Violence does not come out of nowhere. Those who were more in favor of violence experienced more aggressive family, school and leisure situations.
Violence is an adaptation to the environment: "We are born ready to adapt to the environment around us, to try to survive in a violent world or to build a better world. It all depends on what we interact with".
From this perspective, all commentary, all social interaction should take place with a focus on mutual enrichment, distancing us from violence in any of its manifestations, with communication and dialogue being the basis for peaceful coexistence.
That is my invitation today.
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