La educación en línea ha transformado la forma en que enseño hoy en día, y con ello, los métodos pedagógicos a los que he debido adaptarme según cada uno de mis estudiantes. Aunque impartir conocimiento a través de una pantalla puede parecer similar sin importar la edad, existen diferencias marcadas entre enseñarle a mis estudiantes adultos y a los niños en entornos virtuales.
Uno de los aspectos más evidentes al comparar la enseñanza es la motivación. Mis alumnos niños están clases online porque sus padres lo deciden o como una actividad extracurricular. Su motivación suele ser extrínseca: buscan juegos, premios, aplausos y reconocimiento inmediato. Los adultos, por otro lado, asisten a clases por razones personales o profesionales. Buscan aprender para obtener un ascenso, viajar, comunicarse mejor o cumplir metas académicas. Su motivación es principalmente intrínseca y valoran ver resultados concretos en su vida diaria.
El factor más determinante es la capacidad de concentración. Los niños tienen periodos de atención muy cortos, por lo que mis clases online suelen ser de 30-45 minutos. Cuando las clases son de 60 minutos, al menos la mitad de ese tiempo está dedicada a mis alumnos; a que me cuenten de su semana, alguna experiencia que tuvieron, que les gustó, o algún evento interesante. Siempre intento hacer seguimiento de lo han dicho anteriormente; la preparación para algún examen, paseo del colegio, competencia deportiva, entre otros.
Aunque mis alumnos adultos tiene más autocontrol, también pueden se ven afectados por la fatiga digital y el cansancio laboral, aunque todas nuestras clases son de 45-60 minutos, combinando teoría, práctica y conversación, en muchas oportunidades en necesario dejar la teoría a un lado, y simplemente hablar con ellos. Puede ser que ese tiempo conmigo, es el único que tengan durante el día o la semana para hablar con alguien alterno a su vida diaria.
Para niños, la enseñanza online es principalmente visual y lúdica. Es utilizar juegos interactivos, canciones, vídeos animados, tarjetas didácticas y actividades adaptadas al entorno digital. El uso de personajes virtuales y recompensas mantiene su entusiasmo. Siempre adapto mis clases a los intereses de mis alumnos, clases alrededor de sus gustos; deportes, libros, intereses como los aviones, animales.
En el caso de adultos, la metodología es contextualizada y participativa. Valoro los debates, análisis de noticias, simulaciones profesionales y proyectos personales. Los estudiantes adultos aprecian actividades que se relacionan directamente con su entorno laboral o intereses específicos. Tengo estudiantes con profesiones variados como; periodistas, doctores, enfermeras, trabajadores sociales, entre otros.
El feedback inmediato y positivo es esencial para los niños durante las clases, particularmente uso frases motivadoras, emojis, estrellas o stickers virtuales ayudan a reforzar su confianza, y siempre les causan una sonrisa. Con los adultos, utilizo retroalimentación constructiva, detallada y aplicable, destacando logros y proponiendo mejoras específicas. Siempre utilizando ejemplos relacionados con su trabajo, contextualizar lo que enseño en su ambiente de trabajo suele ser la mejor manera.
Enseñar en línea ha implicado mucho más que dominar una plataforma virtual, como Google Meet, o Tencent Meeting. Ha requerido comprender las necesidades, expectativas y particularidades de cada grupo de mis estudiantes. Adaptar las estrategias, recursos y metodología según sus edades y motivaciones me permite crear clases más efectivas y satisfactorias.
Como educadora, tengo la responsabilidad de transformar cada sesión en una experiencia significativa, respetuosa y motivadora, tanto para niños como para adultos, aprovechando las ventajas que la educación digital nos ofrece.