El aula de clases: Incubadora del pensamiento o eco del pasado
Recientemente observando una publicación en el Instagram de una cuenta especializada en liderazgo planteaba, según una investigación realizada por una prestigiosa universidad norteamericana, que una de las cinco cualidades que debe tener un líder que escalan está la de generar un espacio para el pensamiento. Es decir, el liderazgo debe desarrollar la cualidad de detenerse un momento para poder realizar los análisis estratégicos, para poder sentar a su equipo a diseñar nuevas estrategias y evaluar que estén ejecutándose. Muchos líderes sucumben en el pragmatismo y en el querer hacer, hacer las cosas inmediatamente sin detenerse a pensar.
Ahora bien, como estudioso de liderazgo me pregunto ¿Cómo se le puede exigir a un líder que desarrolle un espacio de pensamiento si él en su propia formación jamás fue formado para desarrollar el pensamiento? ¿Es que acaso nuestro sistema educativo estimula la creación de pensamiento? ¿Esta nuestro docente formando a sus alumno con pensamiento crítico? O son sus aulas simplemente un lugar donde se repite el eco del conocimiento del pasado.
El debate sobre si el aula contemporánea es un verdadero espacio que estimula el pensamiento es más pertinente que nunca. La tecnología ha masificado el conocimiento y en fracciones de segundo cualquiera persona puede acceder a trabajos de investigación con una muy buena profundidad y calidad académica; pero que no han generado ningún proceso cognitivo en quien le pide a la Inteligencia Artificial que lo elabore.
Aprovechando que estoy dictando una formación para docentes universitarios y me di la tarea de consultarles qué cantidad de tiempo dedican durante sus clases a que los estudiantes universitarios desarrollen procesos de pensamiento. La pregunta en cuestión sorprendió a la totalidad de los educadores. La principal respuesta fue que no hay tiempo para ponerse a pensar porque hay que cubrir un contenido programático. Entonces si al futuro líder universitario no se le enseña a pensar y a valorar la importancia de tener un equipo o un tanque de pensamiento cómo se le va a exigir luego en el ejercicio profesional que valoren los procesos mentales.
La investigación en la neuroeducación y en pedagogías activas subraya que el aprendizaje significativo profundo ocurre cuando los estudiantes se involucran activamente en la construcción de su propio entendimiento, esto implica resolver problemas complejos, debatir ideas, experimentar y conectar el contenido con sus realidades. Necesitamos que los egresados universitarios de los próximos años tengan nuevamente una mentalidad crítica.
Por supuesto, que no planteo que se debe descartar el contenido programático ni las enseñanzas tradicionales sino que deben utilizarlas como un vehículo para desarrollar habilidades de pensamiento superior en los estudiantes.
Es importante que las universidades públicas y privadas entiendan que la educación se encuentra en una encrucijada, puede permanecer como un eco del pasado tratando de preservar el estatus quo del conocimiento y de la formación o transformarse en un vibrante ecosistema donde el pensamiento florece. La clave de esta transformación, según evidencia de la investigación, se centra en la intencionalidad y en la capacitación del docente para entender estos procesos de cambio.
En un posterior artículo desarrollaré algunas propuestas de cómo un docente puede empezar a estimular el pensamiento en sus alumnos, para tener un profesional o líder del futuro con capacidad de pensamiento crítico.
Version en Ingles
The Classroom: Incubator of thought or echo of the past
Recently I was looking at a publication on the Instagram of an account specialized in leadership, according to a research conducted by a prestigious American university, one of the five qualities that a leader must have is to generate a space for thinking. In other words, leadership must develop the quality of stopping for a moment to carry out strategic analysis, to be able to sit down with the team to design new strategies and evaluate that they are being executed. Many leaders succumb to pragmatism and the desire to do, to do things immediately without stopping to think.
Now, as a leadership scholar, I wonder how can a leader be required to develop a thinking space if he was never trained in his own education to develop thinking? Does our educational system stimulate the creation of thinking? Are our teachers training their students in critical thinking? Or are their classrooms simply a place where the echo of the knowledge of the past is repeated?
The debate on whether the contemporary classroom is a true space that stimulates thinking is more relevant than ever. Technology has massified knowledge and in fractions of a second anyone can access research papers with a very good depth and academic quality; but that have not generated any cognitive process in those who ask Artificial Intelligence to elaborate it.
Taking advantage of the fact that I am giving a training course for university teachers, I asked them how much time they spend during their classes for university students to develop thinking processes. The question in question surprised all the educators. The main answer was that there is no time to spend thinking because there is programmatic content to cover. So if the future university leader is not taught to think and to value the importance of having a team or a think tank how are they going to be required later in professional practice to value mental processes.
Research in neuroeducation and active pedagogies underscores that deep meaningful learning occurs when students are actively engaged in constructing their own understanding, solving complex problems, debating ideas, experimenting, and connecting content to their realities. We need the university graduates of the next few years to be critically minded again.
Of course, I am not suggesting that programmatic content and traditional teaching should be discarded, but rather that they should be used as a vehicle to develop higher thinking skills in students.
It is important for public and private universities to understand that education is at a crossroads; it can either remain an echo of the past trying to preserve the status quo of knowledge and training or transform itself into a vibrant ecosystem where thinking flourishes. The key to this transformation, according to research evidence, centers on intentionality and teacher training to understand these processes of change.
In a later article I will develop some proposals on how a teacher can begin to stimulate thinking in their students, in order to have a professional or leader of the future with critical thinking skills.
Translated with DeepL.com (free version)
La imagen fue creada con IA usando Bing com