¿Saben que es difícil de admitir abiertamente? Pues, que alguien tiene debilidad por lo hermoso, por lo bonito. Aquellas cuestiones que son preciosas y casi imposibles de ignorar. Y en una época, la que vivimos en la actualidad, donde todo es desechables pues estamos prácticamente obligados a metener un estilo de vida alternativo. Perdón si me hablo en tercera persona. Lo que que quiero decir es que mi admiración/debilidad evidente por lo realmente atractivo es algo que considero una prioridad. Y es allí donde la polémica surge ¿Podemos hallar placer en algo que no es hermoso a nuestros sentidos?
Y es que esta pregunta me mantiene en vela esta noche. Con el pasar de los años me he vuelto un poco menos complicada y mezquina de lo que alguna vez, vaya que supe ser... Por tal motivo, me es menos desafiante admitirme ciertas cositas. Les daré un breve ejemplo de a lo que me estoy refiriendo: el contraluz. Es un efecto que vemos por doquier. Desde pinturas de todas las épocas, hasta en las salas de los gimnasios de cualquier ciudad. Bien sea de manera intencionada o por motivo del azar, la eterna "batalla" entre una fuente de luz proyectada y su inmediata sombra es algo 1uw siempre capta mi detallada atención.
Personalmente, la empleo mucho en mis fotografías. Me gusta el resultado que queda al verlo en un reflejo nítido, precioso y perfecto en una foto espontánea, en un momento donde no tenía la menos intención de buscar o hallar nada. Los hombros. Tanto femeninos como masculinos, son otra poderosa debilidad. Sencillamente los amo, y no sabría decir bien el por qué. Y esperen un momento, antes de que se escandalicen, no me dejarán mentirle cuando les digo que todos, sin excepción amamos dejarnos influir por lo hermoso. Desde un atardecer hasta tener la ruinas más planificadas y exigentes para mantener un cuerpo precioso.
Yo creo que la confusión real, y más importante se da, precisamente debido a que no sé desde cuándo se ha pretendido estandarizar lo bello. Y ahí es donde sí que creo que está mal. Pero usar nuestros sentidos, todos, para poder percibir lo que nos inspira una sonrisa o nos "obliga" a cerrar los ojos y sacudirnos en una cama o sofá, es igual de válido que cualquier otra cosa que experimentos. Negar nuestra condición de ser unos buscadores de belleza perpetuos no limita nuestra calidad como individuos. Y sí, ya lo sé. En la actualidad los grupos, tribus en redes sociales que "prometen" esto o lo otro abundan, pero si se observa detenidae, hallaremos dos cosas fundamentales: todos buscan lo aceptable, lo poderoso, lo ideal; vamos, lo bello, pero pocos lo aceptan.
No se puede confundir esta necesidad humana básica e irrefrenable que todos sentimos y anhelamos a diario con alimentar la industria de la moda o delos cosméticos. Que ojo, también representan un tipo muy específico y casi invariable en el tiempo de belleza, pero que de ninguna manera es hegemónica o absoluta. Dicho de otro modo, ya es inútil seguir "luchando" por negar nostalgia naturaleza. Es perfectamente aceptable y humano tener un estilo de vida responsable y al mismo tiempo buscar necesitar y hasta pedir esa belleza que marca nuestros gustos y placeres... A veces, lo hermoso es lo verdaderamente esperanzador, ¿no te parece?
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