¿Cuándo descubrimos, las mujeres, que el espejo es más que un artefacto para mirarnos? Sé que parece una pregunta medio tonta pero si lo piensas, lo suficientemente bien, darás con más de una respuesta incómoda... No conozco a ninguna chica, mujer, señora, sin importar su sexualidad o preferencia que no sufra de ansiedad social, o asociado al concepto de belleza física. En algunas sociedad puede ser mayor, o menos esta proporción pero siempre está presente en nuestra percepción como mujeres. Desde niñas, en casi todos los ámbitos de nuesta existencia y como medida de status social, por si fuera poco...
Mirarse al espejo es un hábito que hacemos absolutamente todos ¿Quién podría decir lo contrario? Sin embargo, lo que yo he aprendido con el tiempo, las experiencias y la autoconfrontación interna, es que la concepción del autoestima que una mujer desarrolle siempre será igual al cúmulo de presión social a la que haya sido expuesta. Con esta afirmación, no pretendo dar "lecciones morales o éticas' a absolutamente nadie. En todo caso, es una reflexión personal y un desarrollo de una idea profunda qué me vino a la mente al ver un grupo de chicas de la Generación Z (entre 18 y 20 pocos años) caminando en un mall y preocupándose por, exactamente las mismas cosas por las que yo, mi abuela, mi madre y tú te has preocupado...
"¿Me veo gorda? ¿Seré lo suficientemente bella para él/ella? Me encanta este vestido pero no sea si a mí me quede lindo..." Podría seguir con más pensamientos intrusivos y formas de exteriorizar los pequeños tormentos a los que nos exponemos nosotras, las mujeres de todas las épocas y de todos los estratos sociales del mundo, pero creo que ha quedado lo suficientemente claro... En un mundo donde, aparentan, los roles sociales se asignan en función del genital con el que se nace, tenemos que aprender a moldear el cambio. No puede ser que la insatisfacción generalizada de un mundo cada vez más cruel con todos, sea la norma y además nosotras contribuyamos a profundizar aún más los pequeños atisbos de complejos y puñaladas a la sanción de belleza que podrían tener las mujeres, solo porque no nos detuvimos a pensar en lo errado de nuestro actuar...
Mujeres, quien sea que se detenga a leer esto. La aceptación de la belleza no viene de un coach random con argumentos cuestionables y jerga hippie sobre el amor y las "energías". Ni tampoco de un obsesivo-cruel y déspota entrenador compulsivo contador de calorías de un gimnasio; en mi opinión, es el cúmulo de factores. Es comprender que sentirnos bien es un acto de individualidad y que también es una construcción personal. Antes, o sea, hace no demasiados años, los estándares de belleza proveían de revistas de moda, de prensa rosa o de canonización de un model de cuerpo humano ¡Un único tipo!
¿Alguna vez nos detuvimos a pensar en lo opresivo y en el sinsentido de esa premisa? Lo que deseo expresar, es que la solución al "complejo" constante de falta de estima, es la confrontación consciente de lo que nos hace sentir mal como mujeres. La inteligencia y nuestra capacidad de reflexión es una aliada maravillosa, no un debate interno para mostrar y validar nuestras inseguridades, como si de un episodio de Lizzke Maguire se tratara (ojalá entiendan la referencia LOL). El espejo muestra lo que somos, nosotras debemos reflejar quién somos.