Éramos felices, ¿acaso no lo sabes?
Solo bastaba un café en la tardes y una historia que contar,
salir sin rumbo buscando un atardecer,
soñando como niños que nunca supieron volar.
Construíamos castillos aún sin arena,
la ternura de la inocencia era fiel compañera.
¡Qué tiempos aquellos, qué tiempos!
Se respiraba el amor en las primaveras,
los parques albergaban fogozos adolescentes,
los rincones emanaban amores.
Éramos felices, quién nos entiende,
mas ahora la vida nos supo a poco.
Te invito un café, de esos que se beben calientes,
sentémonos un rato para platicar.
Añoro esos tiempos donde la gente quiere,
donde regalaban rosas para enamorar,
donde una amistad era el amigo de tu amigo,
que se volvía un hermano solo por lealtad.
Añoro los tiempos que pasé conmigo,
donde miraba a la nada, solo respirar.
By D-alma