La mujer que quiero ser habita en mí sin pagar renta,
es un fantasma, una sombra que no se manifiesta.
Está entre lo que deseo y lo que enseño,
lo que pienso y lo que muestro,
la niña que no desea crecer y la mujer madura que todo lo puede.
A veces me vence, me vence el pensamiento de estarme perdiendo,
la incertidumbre de qué puedo lograr.
La mujer que quiero ser no es quien soy,
pero esta versión es la mas cercana a la realidad.
Si mañana pudiera cumplir mis sueños,
que tan hermoso pudiera ser,
las piedras del camino serían solo piedras,
¿qué aprendería?, tampoco lo sé.
Un sueño vacío sin sudor ni lágrimas,
no me dejaría ver la verdad.
Que mis metas valen insomnios,
dolor, fuerzas, si me lo propongo lo lograré.