Greetings, my friends: Happy International Women's Day!
Today is a day to celebrate. And when I say celebrate, I don't just mean official events or speeches. I mean enjoying ourselves, feeling in control of our time, our space, our lives.
What are you going to do today to celebrate our day? It's a question I ask myself and I ask you, my reader. Because each of us deserves to choose how to celebrate. There's no right or wrong way. The important thing is that it's something that makes you feel good, that reminds you of your worth, that gives you back the energy you expend the other 364 days of the year.
Today is Sunday. In my case, I've made a decision. I'm going to stay home and rest. It's that simple. But with one important detail: my husband is going to do everything around the house. He said that was his gift to me. That today he wouldn't lift a finger. That today I would be the one receiving, not the one giving. It seems fair to me. It's a small gesture, but symbolic. A day of respite from our usual routine.
Later, in the afternoon, I have another plan. I'm going out with some writer friends, just like me. We're going to chat, share some wine, talk about books, projects, life. No rush, no pressure. Only women who value themselves and understand what it means to be professional, to be creative, to be a woman in a world that sometimes demands too much of us.
That's what I'll do. But what will you do? Maybe you want to go for a walk alone, without anyone asking you anything. Maybe you'd prefer a meal with your lifelong friends. Or perhaps you simply want no one to ask anything of you today, no one to make demands of you, no one to interrupt you. That's also celebrating. Celebrating is remembering that you exist beyond what you do for others.
Whatever it is, let it be yours. Let you choose today. Because we choose for others every day. Today, for ourselves.
**En español
Saludos, amigas mías: ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!
Hoy es un día para celebrar. Y cuando digo celebrar, no me refiero solo a actos oficiales o discursos. Me refiero a disfrutar, a sentirnos dueñas de nuestro tiempo, de nuestro espacio, de nuestra vida.
¿Qué vas a hacer hoy para celebrar nuestro día? Es una pregunta que me hago a mí misma y que te hago a ti, que me lees. Porque cada una merece elegir cómo festejar. No hay una forma correcta ni incorrecta. Lo importante es que sea algo que te haga bien, que te recuerde tu valor, que te devuelva la energía que gastas en los otros 364 días del año.
Hoy es domingo. En mi caso, he tomado una decisión. Me voy a quedar en casa a descansar. Así de simple. Pero con un detalle importante: mi esposo es el que hará todo en la casa. Él mismo dijo que ese era su regalo para mí. Que hoy no mueva un dedo. Que hoy yo sea la que recibe, no la que da. Me parece justo. Es un gesto pequeño, pero simbólico. Un día de tregua en la rutina que normalmente llevamos.
Más tarde, por la tarde, tengo otro plan. Voy a salir con unas amigas escritoras, igual que yo. Vamos a conversar, a compartir un vino, a hablar de libros, de proyectos, de la vida. Sin prisas, sin presiones. Solo mujeres que se aprecian y que entienden lo que significa ser profesional, ser creativa, ser mujer en un mundo que a veces nos exige demasiado.
Eso haré yo. Pero tú, ¿qué harás? Tal vez quieras salir a caminar sola, sin que nadie te pregunte nada. Tal vez prefieras una comida con tus amigas de toda la vida. O quizás simplemente quieras que hoy nadie te pida nada, que nadie te reclame, que nadie te interrumpa. Eso también es celebrar. Celebrar es recordar que existes más allá de lo que haces por los demás.
Sea lo que sea, que sea tuyo. Que hoy elijas. Porque nosotras elegimos todos los días por los demás. Hoy, por nosotras.