Hola queridos lectores, este es mi primer primer post y quiero iniciar compartiendo con ustedes una experiencia que para mí fue traumática y aterradora, pero que también me dejó un gran aprendizaje.
Alguna vez han sentido que si vida se derrumba en cuestión de días? Que tienen una cuerda alrededor del cuello y que se estrecha con cada minuto que pasa? Que el miedo se apodera de ustedes al punto de hacerles difícil respirar? Eso y mucho más sentí al tener que enfrentarme cara a cara con esa terrible enfermedad que azota al mundo y que pudo haberme arrebatado a los dos seres más importantes de mi mundo.
Todo inicio el 20 de Julio de este año, ese día fue el comienzo de la pesadilla, mi papá, el hombre que más amo en el mundo tenía varios días con algunos malestares pero no parecía nada grave así que lo empezamos a tratar en casa, pero ese día las cosas se complicaron :( su salud se deterioro tanto de un momento a otro que pensé que lo perdía. Tuvo un cuadro de descompensación severa y al ser un paciente con diabetes tipo I más peligroso aún, en el centro de salud del pueblo donde vivimos el médico no daba con la causa por lo que decidimos trasladarlo a una ciudad cercana donde pudieran atenderlo y dar con un diagnóstico certero. Al llegar ahí tuvimos que esperar mucho tiempo, pues la emergencia estaba abarrotada y el personal médico era insuficiente, mi desesperación en ese momento era inmensa y luchaba por mostrarme fuerte y contener el llanto para no poner peor a mi papá; cuando por fin lo atendieron le mandaron a realizar estudios y mi peor miedo se confirmó, nos había alcanzado la enfermedad, el covid había llegado a mi hogar. Afortunadamente aún estábamos a tiempo de atacar el virus antes de que fuera peor y con los medicamentos adecuados pudimos tratarlo en casa y poco a poco fue mejorando, en ese momento pensaba que lo peor había pasado y que todo se pondría bien, pero el covid estaba listo para mostrarme lo equivocada que estaba; y es que me concentré tanto en atender a mi papá para que se recuperara por completo que descuide a mi mamá, no me di cuenta de lo que pasaba hasta que su salud estaba comprometida y ella por no preocuparme más no me dijo que no se encontraba bien.
El 29 de julio me tocó salir de emergencia por segunda vez, ahora con el otro ser más importante de mi vida, al llegar al hospital y después de realizarle estudios, me indican que su diagnóstico es Neumonía Bilateral por covid 19 y que su estado era crítico por lo que había que internarla inmediatamente para colocarle oxígeno directo e iniciar tratamiento pues su saturación de oxígeno era de 86% y su vida corria peligro. En ese momento me sentí tremendamente culpable por no darme cuenta antes, pero sus síntomas eran completamente distintos a los de mi papá.
Fueron días horribles, llenos de angustia, pánico y desesperación, cómo es bien sabido en Venezuela la situación es crítica y el sistema de salud está totalmente deteriorado por lo que en el hospital no contaban con los medicamentos para tratar a los pacientes covitosos, dichos medicamentos son sumamente costosos y no contábamos con los recursos para cubrir todos los gastos, me sentía impotente y no encontraba que hacer, solo pensaba y pensaba que vender o a quien recurrir para solicitar ayuda. Hay un dicho que dice " Dios aprieta pero no ahorca" y en esos momentos tan difíciles me di cuenta que es totalmente cierto y es que Dios escucho mis súplicas y puso personas en mi camino que me ayudaron muchísimo, angeles maravillosos que me tendieron una mano amiga. Con su ayuda pero principalmente con la ayuda de Dios mis padres lograron vencer la enfermedad.
Esta experiencia aterradora me enseño varias cosas, una de ellas es que cuando estás en un hospital pasando por una situación tan difícil las personas a tu alrededor se vuelven familia porque al compartir este tipo de eventos aprendemos a ayudarnos unos con otros y crear lazos de amistad que perduran con el tiempo, otra de las cosas es que las familias deben mantenerse unidad y demostrar siempre cuánto se aman unos a los otros cada día, muchas veces olvidamos hacerlo porque damos por supuesto que nuestros seres queridos siempre estarán ahí y nos damos cuenta que no es así cuando algo grave sucede y muchas veces es demasiado tarde cuando queremos rectificar, otra de las cosas y posiblemente una de las más importantes es saber que Dios siempre nos acompaña y aunque en algunos momentos todo se vuelva oscuro y no veamos la luz el siempre está a nuestro lado.
Cuidense y cuiden siempre de los suyos, demuestren su amor y su cariño todos los días y procuren ayudarse los unos a los otros.
Gracias por leer mi historia y si quieren hacerme algún comentario estaré encantada de leerlas.