En tiempos en los cuales impera la racionalidad subjetiva, donde el señorío del hombre es el gran orgullo, cuidar nuestra alma es la mayor acción de amor que podemos profesarnos.
Es el alma donde se aloja esa chispa divina que cada uno de nosotros posee, ella es la que nos define y nos hace humanos, es la que nos hace sentir, es ella quien nos capacita para ser solidarios, fraternos, bondadosos y solidarios, además, en el caso de aquellos que somos creyentes, nos permite tener una relación íntima papa Dios, en palabras de Yanuaria
El alma es lo que nos hace diferente de los demás, es donde se encuentran nuestras cualidades, y sentimientos, nuestras pasiones, nuestra autonomía, nuestro modo de pensar y actuar. El alma es en general todo lo que compone nuestro ser.
Siendo así, descuidar nuestra alma es abandonar nuestra humanidad, degradándonos como individuos, por tal motivo debemos practicar el agradecimiento, viviendo lo cotidiano como oportunidad, ejercitándonos en el perdón para que la ira, el rencor y el resentimiento no tengan espacio en nosotros, y viviendo en el servicio, entendiendo que somos mejores cuando extendemos la mano al que lo necesita.
Recuerda, si somos capaces de elegir nuestros alimentos intelectuales o corporales, elegir aquello que nutra nuestra alma es regalarnos actos de amor propio.
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