En todo momento tenemos la oportunidad de apreciar las bellezas de la naturaleza sin tener que planificar un paseo. El avistamiento de aves en el campus de la universidad es un momento de conexión natural al final de la jornada.
Algunas tardes, al terminar mis clases en la Universidad de los Andes, suelo darme un tiempo para disfrutar de una actividad que me apasiona, el cual es el avistamiento de aves y en nuestro propio campus. Este espacio verde, además de ser un lugar de estudio, es un refugio para diversas especies de aves que podemos observar muy cerca.
Entre las aves más frecuentes que logro identificar están el carpintero Habado (Melanerpes rubricapillus), con su característico tamborileo en los troncos, y el llamativo sangre de toro (Ramphocelus sanguinolentus), un ave vibrante que destaca por su intenso color rojo. Además, el campus alberga otras especies interesantes, cada una con su belleza y comportamiento propio.
Esta actividad no solo me permite desconectar y relajarme después de una jornada académica, sino que también refuerza la importancia de conservar y valorar los ecosistemas urbanos que tenemos la fortuna de tener cerca. Invito a todos cada vez que puedan a mirar a su alrededor y descubrir estas pequeñas maravillas que enriquecen nuestro entorno cotidiano.