¡Hola amigos!
El día de hoy me uno a esta iniciativa que nos invita a compartir que es aquello que nos hace felices, me parece un tema bastante apropiado porque nosotros como seres humanos siempre estamos en búsqueda de esa plenitud y trascendencia que a final de cuentas es la verdadera felicidad.
La felicidad real, creo que no es algo que se pueda comprar, o algo que se pueda obtener a través de bienes materiales, sino que tiene mucho que ver con lo espiritual y trascendental.
Por ejemplo, el dinero, por si solo no brinda felicidad, podrías tener millones de dólares, pero si no tienes amigos, no tienes con quién hablar, no tienes algo positivo que hacer con ese dinero, posiblemente serás infeliz. Y es que creo que la felicidad, aunque es un proceso personal, también depende del contacto con el otro.
La felicidad que el mundo presenta tiene como protagonistas el placer y el ego y no son más que una ilusión, eventualmente deberás enfrentarte a tu realidad. Por otro lado, cuando ayudamos a una persona o hacemos alguna buena acción, también podemos sentir una felicidad que es sincera, y viene de lo más íntimo de nuestro corazón.
Sin embargo, creo que la verdadera felicidad es la que nos permite encontrarnos con Dios, saberse acompañado hace una diferencia en nuestras vidas. Así que si me preguntan que debemos cultivar para ser felices sin duda alguna diría que la espiritualidad, buscar el rostro de Dios en el prójimo, en la naturaleza y dentro de nosotros mismos. Si nos diéramos cuenta de la grandeza que hay alrededor nuestras acciones serían mucho mejores y no solamente contribuiríamos en la búsqueda de nuestra felicidad, sino que también ayudaremos a otros a ser más felices.
Actualmente estamos en una sociedad bastante egoísta, que solo piensa en sus intereses propios, sin importarle pisotear al otro, por ejemplo, acabando la vida de personas inocentes a través del aborto, o creando guerras por poder, para imponerse sobre los demás. También vemos que muchas personas sufren internamente de depresión y toman decisiones tan fatales como quitarse la vida.
Entonces, sinceramente creo que el mundo no camina hacia la felicidad, pero está en nosotros el ir contracorriente y llenar de alegría los espacios, empezar desde nuestro metro cuadrado para contagiar a los demás, que en unos años al pensar en nuestro pasado podamos decir ¡yo generé un impacto positivo en mi ambiente!
No seamos uno más del montón, no seamos aquellos que ignoran los problemas que ocurren, o los que solamente se quejan, pero son incapaces de mover un dedo, y tampoco seamos como aquellos que simplemente se preguntan ¿pero ¿qué está pasando? ¿por qué ocurre esto? Preguntarse y quejarse sin moverse no genera un cambio, solamente genera malestar.
En lo personal, a mí me hace feliz el servicio, por ejemplo, al cantar para animar la misa, al motivar a otros chicos, al dar catequesis, etc. Y también me hace feliz compartir con mis amigos y mi familia sanamente, compartir alguna comida o postre y hablar.
Invito a y
a participar en esta iniciativa.