Siendo seres sociales, la interacción con otras personas nunca va a estar ausente, a menos que así lo decidamos y nos vayamos a vivir en una montaña o algo similar, aun así, tendremos que relacionarnos con nosotros mismos y con los elementos naturales, vivos o no, que nos rodeen.
Partiendo de esta premisa de sociabilidad que nos caracteriza como seres humanos, pienso que es más que necesario que nos aprender a controlar nuestras emociones, hacer valer esa característica que nos destaca a los humanos por encima de otros animales, como lo es la capacidad de pensar, de racionar, pero hacerlo antes de actuar es lo que quiero destacar aquí, y no al revés.
Es bastante seguro que muchos problemas podemos haber evitado si sólo hubiéramos retrasado la acción unos segundos en un momento determinado, dando cabida a la razón, a pensar, a analizar la realidad que se nos presenta, y a tomar una decisión más consciente de que lo que hagamos, digamos o -incluso- dejemos de hacer tendrá sus consecuencias, nos gusten o no.
Porque la vida es así, tomar una decisión o no, nos traerá una serie de eventos, por lo tanto, teniendo esto presente, lo mejor sería *escuchar lo que la vida y las circunstancias nos dice, respirar y, sólo después, actuar.
No podemos dar por sentado el hecho de que respiramos, porque si, en efecto es un acto inconsciente, que está plenamente dominado por nuestro centro respiratorio, el cual, mediante un complejo sistema, que considera tanto el dióxido de carbono como el oxígeno, mantiene a nuestros pulmones inhalando y exhalando sin siquiera notarlo nosotros. Pero ahí está el detalle, en hacerlo consciente, la respiración tiene un gran poder incluso sanador.
Cuando inhalamos aire, que entra a nuestros pulmones cargado de Oxígeno (entre otros gases), este oxígeno es utilizado para generar energía, y gran parte de esta es usada en nuestro cerebro, que es el principal consumidor de oxígeno así como de glucosa, de esta manera le damos la posibilidad a nuestro cerebro de que piense mejor antes de que hagamos cualquier cosa de la que podamos arrepentirnos luego. Es por ello que la respiración es tan importante como herramienta en tantas religiones y filosofías de vida, porque puede ser un súper poder si la sabemos utilizar.
Pero mi principal mensaje en esta publicación, en pro de nuestra estabilidad emocional y social, en cuanto a lo que las relaciones respecta, es que siempre antes de decir algo ante un evento que nos haya generado angustia, molestia, tristeza, es darnos un tiempo, le que sea necesario, para responder, no lo hagamos de manera impulsiva, porque hay algo muy real, que por cierto escuché hace tiempo y me gustó la frase, y es las palabras no se recogen., ¿la habían escuchado?, probablemente si, si no, tómenla y manténganla en mente cuando sientan la necesidad de reaccionar.
Hay que ser inteligentes, y no me refiero a obtener buenas notas en algún tipo de estudios en particular, hay que tener en cuenta que no hay un sólo tipo de inteligencia, de hecho, el psicólogo Howard Gardner en el año 1983 revolucionó la psicología con su teoría de inteligencias múltiples, abriendo un gran campo en este sentido, y haciéndonos ver que la inteligencia no sólo se trata de manejo de información o un coeficiente intelectual elevado, sino que la capacidad para un buen manejo emocional implica también un grado y tipo de inteligencia.
Aunque Gardner no habló de inteligencia emocional, si hubo alguien quien popularizó este término, y fue el psicólogo y escritor Daniel Goleman en 1995 con su libro llamado precisamente de esa forma.
Lo que quiero decir, para ir concluyendo, es que si queremos vivir emocional y socialmente bien, es necesario aprender a dominar nuestras emociones, a no ser explosivos en el decir ni el actuar y, más bien, darnos ese momento para pensar sobre la situación presente justo en el momento, darnos un minuto para respirar puede darnos una gran diferencia entre una vida de conflictos constantes o una vida más tranquila. Me despido, que tengan todos un bonito día.