Vaya, parece mentira que han pasado tres semanas desde la última vez que compartí contenido aquí. Hice una pausa, era necesaria porque he estado algo atareado con cosas personales y profesionales, pero aquí estoy de nuevo, intentando retomar el ritmo, al menos eso intentaré. Deseo para todos un gran día, una semana excelente y llena de cosas buenas.
A veces suelo ser un poco terco con algunas cosas, suelo insistir e insistir, hasta que finalmente me dou cuenta de que no merece la pena seguir, y termino por hacerme a un lado, entiendo que lo más maduro -y sano- es aceptar que algunas batallas no valen la pena, y que hacerse a un lado puede ser lo mejor que hagamos, y no quiere decir esto necesariamente que estamos fracasando, sino que estamos mejorando al darnos cuenta de que hay cosas que no son para nosotros, o tal vez si, pero no en ese momento.
Entender eso puede tomar un tiempo, y a medida que vivimos pienso que es necesario aprender al respecto, dar un paso atrás en algunos momentos para analizar de manera fría y concreta lo que estamos haciendo, para no seguir dándonos con la misma situación una y otra vez.
Pienso que es algo que le puede pasar a cualquier persona, porque a nadie le gsuta perder, y de alguna manera, abandonar algo o hacernos a un lado se puede asumir así, como algo que no alcanzamos, y verlo como una pérdida, cuando no necesariamente debe ser así.
Hace unos pocos días hablé con alguien que me comentó una situación, un tanto frustrante, que está pasando aquí en Colombia, y tiene que ver con su legalización profesional en el país para poder ejercer también la carrera de medicina, y resulta que ha sido bastante complicado, un trámite que empezó a finales dle año 2024 no ha podido concretarlo, y cuando pensó que ya estaba listo, le hicieron la solicitud de un nuevo documento, lo cual implica un retraso tremendo en todo.
Todo eso debido a que hay muchas cosas que no dependen de el, por ejemplo, no puede solicitar papeles en cualquier momento en la universidad, sino en jornadas especiales, así que le corresponde esperar esa jornada, luego lo que implica legalizar y apostillar en Venezuela, más allá de los pagos que debe hacer, y posteriormente reiniciar el papeleo aquí en Colombia, lo cual también lleva su tiempo, así como su inversión en dinero.
Y escribo esta publicación porque esta persona me dijo que si vuelven a pedirle un papel más, tomará la decisión de regresar a Venezuela, porque no soporta más el trámite y la burocracia, y después de múltiples trámites, es complicado que le vuelvan a pedir algo más, porque es tiempo y es dinero lo que está perdiendo, y no quiere seguir en eso. La preguna aquí es ¿es una mala decisión regresarse?, ¿está fracasando en su proceso o está optando por una opción madura?
Considerar otros países para moverse, implica mucho dinero, y lo mismo, empesar un trámite nuevamente, seguramente con algunos nuevos requisitos, por lo tanto, no lo ve como opción por ahora, y prefiere regresarse a su país, donde su título si vale, y no tiene oposición a su ejercicio profesional, no ganará tanto como ganaría aquí si ejerce, pero mental y emocionalmente estará mucho mejor, que al final es algo que también cuenta y es de suma importancia en nuestras vidas.
Por eso el título de este post, la madurez de aceptar que algunas batallas no valen la pena, porque la madurez no necesariamente tiene que ver con edad ni con tiempo, sino con experiencia, esta persona ha pasado por muchas cosas en su estadía aquí en Colombia, esperanzado en poder ejercer su carrera y contribuir de otra manera a esta sociedad, pero se le han presentado múltiples obstáculos, entonces... tal vez no sea una batalla que deba seguir. Quisiera saber que piensan ustedes al respecto. Que tengan todos una bonita semana.