Una palabra bien dicha, oportunamente dicha, puede animarnos, o una palabra mal dicha, en un mal momento, puede hundirnos el ánimo... Tal es el poder que la palabra tiene. Con razón dicen que la palabra tiene poder, porque con ella podemos hacer que alguien salga adelante o ayudarle a continuar, o podemos hacer que una persona piense que todo está perdido y que no hay esperanzas. Suena como algo sacado de la ficción, pero es una de las más grandes certezas que
podemos tener.
<<<<<Pero la palabra tiene poder en función de quien seamos para quien la dirigimos o de quien sea que nos la dirige>>>>>
Con esto me refiero a que si alguien que no te conoce va a ti y te insulta, no significa ni tiene el mismo impacto que si fuese alguien que te conociera. En este último caso, tendría uno mucho mayor que en el primero. Porque no es solo lo que nos dicen lo que importa, sino el cómo, el cuándo, el dónde y el quién. Así que hay que agregarle un poco de contexto también para entenderlo.
Con alguien que no nos conoce o que no nos importa, el insulto seguramente nos caerá mal, pero no nos hará sentir anímicamente tan mal, porque sabremos de inmediato que esa persona no nos conoce. Esto hará posible que nos defendamos mejor ante una situación así. Simplemente la persona siente animadversión hacia nosotros porque no nos conoce, o porque simplemente es del tipo de personas que odia a todo el mundo, o es alguien a quien no le caemos en gracia -sin razón o con ella-.
En el supuesto de que una persona desconocida nos venga con el lado contrario, o elogiándonos sin razón, ello nos haría sentir sospechas. Porque como decía mi maestra de 7mo grado: "Quien te adula y lisonjea, su bien quiere y tu mal desea". Esto haría activar todas las alarmas en nosotros y trataríamos de protegernos.
Pero si una persona que nos conoce nos hace algún elogio, generalmente este nos hará sentir felices y agradecidos; porque generalmente en ese contexto se trata de alguien que nos agrada y a quien le agradamos. Así de complicadas o sencillas son las relaciones humanas.
<<<<<Esto de las palabras también aplica a cómo nos hablamos a nosotros mismos>>>>>
Aplica en el sentido de cómo nos hablamos a nosotros mismos, porque ello representa nuestra narrativa interna. Si somos coherentes, o si somos claros, si nos conocemos, si sabemos lo que hacemos o hacia donde queremos ir... Todo esto determina la historia que nos contamos a nosotros mismos acerca de quienes somos por medio de las palabras, sea en forma mental, u oralmente expresada.
La historia que nos contamos debe ir respaldada por nuestras acciones para que sea conguente y para que podamos aceptarla de la manera como nos la planteamos, de lo contrario sería una contradicción que nos haría sentir mal en lo más profundo. Pero obviando esa parte tan "obvia", valga la redundancia; digamos que si, somos congruentes con lo que decimos, será más fácil que continuemos siendo lo que en lo profundo somos y deseamos ser.
A razón de lo explicado, es que pienso que debemos hablarnos bonito, pensarnos bonito, y tratar de tratarnos bonito. Hay personas que les pasa alguna situación que consideran mala y comienzan a auto-insultarse o maltratarse a ellas mismas; pero no es esa la forma de tratarnos; porque haríamos mejor siendo indulgentes y comprensivos con nosotros mismos, que siendo en exceso exigentes e intransigentes.
Lo bueno con esto de la palabra es que siempre podemos corregir el curso. Podemos empezar a tratarnos bonito a partir de hoy, pero a nivel de nuestro cerebro requerirá un tiempo hasta que nos acostumbremos, nos hagamos a la idea y lo hagamos de forma natural. Puedo decir con absoluta certeza que empecé hace mucho tiempo con esta forma de visión de la vida, y me ha traído buenos resultados, así que les recomiendo probarla.