El primer paso para la resolución de un problema es reconocer el problema, saber que existe, que es real y tangible que está allí y que no va a desaparecer milagrosamente. Hay problemas que son fáciles de reconocer por sus características, podemos conocer su origen por como se manifiestan por ejemplo si es un problema de salud físico este se manifiesta en nuestra dimensión física con características propias de esta dimensión, pero ¿qué sucede cuando las cosas no ocurren como deberían pasar? Por ejemplo cuando un problema psíquico que se origina en nuestra dimensión emocional, se materializa en nuestra dimensión física. Cualquiera diría que no debería ser así sin embargo, sucede, a esta variable en la ecuación se le llama somatización y es de lo que trata este post.
La somatización no es un trastorno psicológico, tenga esto presente, es una manifestación física de un malestar psicológico, es decir una respuesta física de nuestro cuerpo a un malestar generado en nuestra dimensión emocional. Ahora la pregunta del millón sería ¿cómo saber si estás somatizando? La somatización no tiene una lista de síntomas físicos para identificarlos y dar con un diagnóstico certero, de hecho es muy probable que ustedes deba visitar varios especialistas médicos antes de que le puedan dar un diagnóstico, en mi experiencia personal pasaron casi 2 años en los cuales visité muchos especialista médicos, tomé muchos medicamentos y mis síntomas no desaparecían hasta que una muy querida Dra. me recetó ansiolíticos y aunque el problema no despareció milagrosamente si logre una recuperación bastante buena aunque no completa, por eso hoy que nuevamente me encuentro presentando síntomas sin un origen fisiológico, es decir estoy somatizando de nuevo, soy capaz de reconocer mis síntomas y soy capaz de afrontarlos, pero lo mejor es que me he puesto la tarea de investigar, aprender y conocer algunos pasos que son importantes, que me llevarán a la recuperación y por eso deseo compartir con ustedes hoy ese proceso de sanación.
Cuando empecé a somatizar por primera vez mis síntomas fueron muy variados, empecé con muchas ganas de orinar y al momento de la micción era muy poco como si se tratase de una infección urinaria, fui al ginecólogo y luego al internista y aunque mis exámenes eran normales ambos estuvieron de acuerdo en recetarme antibióticos para esa infección urinaria que no se reflejaba en los exámenes médicos, esa sensación de ganas de orinar nunca desaparecía, terminaba el antibiótico y no mejoraba así que buscaba otro médico para encontrar respuestas, me daban otro diagnóstico otro tratamiento más antibióticos y en medio de esta angustia otros síntomas aparecieron, aumente súbitamente de peso de 51kg a 85kg, en mi abdomen bajo es decir dentro de mi vientre me dolía, me ardía, sentía que algo dentro de mi me estaba quemando, mi vientre creció como si estuviera embarazada y finalmente termine sufriendo de incontinencia urinaria al salir a la calle o estar en casa siempre debía estar protegida porque si estornudaba, tenía tos o me reía muy fuerte mi orina solo se salía y corría por mis piernas.
Ya deben imaginar lo vergonzoso que esto resultaba para mi, llegue a un punto donde mi ginecólogo creía que yo sufría de varices uterinas que no eran visibles en los ecos y la mejor opción era hacerme una histerectomía completa pese a que yo no tengo hijos, 2 días antes de la cirugía otro médico quien estaba haciendo los exámenes preoperatorios decidido que esa no era la solución y no aprobaría esa cirugía y se dirigió a hablar con mi ginecólogo ambos decidieron que me debía ver una urologa y cancelar la cirugía, por su puesto que fui a consulta con ella y luego de varios ecos y una tomografía solo observó cálculos renales para lo cual me mando tratamiento y debía regresar en 3 meses. Pasados los 3 meses regresé, estaba reteniendo mucho líquido seguía con la incontinencia urinaria, siempre tenía ganas de orinar pero al observar el eco ya no había ni un solo cálculo. Para la Dra. eso era imposible de creer. Al salir del consultorio recuerdo estallar en lágrimas y llanto recuerdo decirme a mi misma Berlis “estas loca, definitivamente lo estás” llevas casi 2 años visitando una gran cantidad de médicos y ninguno da con lo que tienes ninguno tiene un diagnóstico real y cada día estás peor. Estaba sumida en una profunda depresión, entre mis diagnóstico estuvieron infección urinaria, pielonefritis, gonorrea, este diagnóstico en particular hace que casi terminara con mi relación, sin embargo ninguno de los 2 tenía síntomas de una ETS y por lo tanto al final nos reímos y dejamos ese diagnóstico atrás, al llegar los resultados confirmamos que jamás había tenido gonorrea, pero los diagnósticos terribles continuaron, el siguiente fue cáncer de cuello uterino, eptopia vaginal, embarazo psicológico, endometriosis, varices uterinas, cálculos renales, inflamación del piso pélvico , inflamación de la cola de caballo que producía dolor neuropatico. Si muchos diagnóstico muchos tratamientos, muchos médicos y nada de recuperación.
Luego decidí visitar a la Dra que les comenté al principio quien al ver mi estado de ansiedad y depresión decidió recetarme ansiolíticos en mi caso benzodiacepinas, extrañamente empecé a recuperarme pero mi metabolismo estaba estancando así que fui al endocrino quien confirmó que el prolactinoma hipofisario había vuelto y debía empezar con el tratamiento de cabergolina. Me recuperé lo suficiente para ya no hacerme pipí encina cuando me reía y baje lo suficiente de peso como para sentirme cómoda con mi cuerpo y conmigo misma de nuevo. Sin embargo el problema real no estaba solucionado, debido a que estamos hablando de las emociones es necesario aprender a controlar nuestras emociones para tener una recuperación completa y no tener recaídas como la que estoy viviendo ahora. Actualmente las ganas de orinar desaparecen solo cuando me tomo el ansiolítico pero yo no quiero depender toda mi vida de una droga para estar bien, por eso decidí investigar más profundamente que es la somatización y como enfrentarla.
Una de las cosas que aprendí mientras investigaba es que cuando estas emocionalmente vulnerable tu sistema inmunológico se debilita nuestro cuerpo entra en un estado de inflamación general haciendo que cualquier síntoma se magnifique y se sienta más intenso de lo que realmente es. Como somos un “todo”(holos) el proceso de sanación no solo implicar sanar los síntomas físicos tal vez con desinflamatorios, ansiolíticos, vitaminas para regular el sistema inmunológico o hacer ejercicios, es vital participar en actividades que nos hagan felices, crear nuevas rutinas también es necesario trabajar nuestras emociones, ya que el problema se origina desde allí.
Si bien es cierto que cuando hablamos de aprender a controlar nuestras emociones hay muchos libros y teorías sobre cómo entender y procesar nuestras emociones, cada persona es única y la mejor forma de entender nuestras propias emociones es escucharte a ti mismo. En este momento estoy en ese proceso, escucharme, entender mis sentimientos, perdonar, soltar y si suena fácil pero no lo es. Llevo varios días meditando en este proceso, identificando todas las emociones y situaciones que me causan dolor emocional y buscando la mejor manera de enfrentarlas. Se que este es un proceso que me llevará tiempo pero me alegra haber podido identificar el problema y mejor aún haber empezado a trabajar en mi proceso de sanación para lograr revertir la somatización de mi cuerpo.
La ansiedad y el estrés son las principales causas de somatización, es algo que nos puede suceder a cualquiera por eso es importante conocer cual es su origen y como cuidarnos para no vivirla, espero mi experiencia te haya sido de provecho y jamás tengas que vivir este tipo de experiencia pero si por alguna razón te toca vivirlo recuerda hay formas de enfrentarla y salir de ella la respuesta esta dentro de ti así que nunca dejes de buscarla. Gracias por visitar mi blog nos vemos pronto.💋
Yo actualmente, durante las últimas 2 semanas he aumentado notablemente de peso por la somatización