Estoy leyendo el primer libro de la ganadora del Premio Nobel de Literatura, Alice Munro, y para ser honestos no me ha convenido del todo. Pero para ser más honestos aún, no es tanto culpa de Alice Munro, como mía o de las circunstancias.
Sus cuentos retratan circunstancias de la vida cotidiana de las mujeres que suelen ser las protagonistas de sus cuentos. Y para ello nos pinta con lujo de detalles, casi como si nos describiera unas pinturas, las situaciones, sitios y personajes que forman parte de ellos.
A mi de entrada no me emocionan tanto los detalles en un cuento, yo soy más poner lo mínimo necesario y dejar que la imaginación del lector llene los huecos, pero Alice Munro no; de hecho ella hace todo lo contrario, abunda en detalles que a mi a veces me parecen innecesarios, pero esta es una cuestión de preferencias y estilos.
Lo que me deja sabor de boca, e incluso me ha llegado a enojar un poco (con todo lo absurdo que resulta), es como dedica hojas y hojas describiendo algo, construyendo un momentum, para luego rematarlo con algo que, para esta época, se siente totalmente fuera de lugar, y deja muy mal paradas a sus protagonistas para los estándares actuales.
Sin embargo, lo que hoy nos parece absurdo, no lo era cuando escribió el libro, hace poco más de medio siglo atrás. En sus cuentos, una pre-adolescente es minimizada por su padre al cometer esta un error grave, argumentado él que ella "es solo una chica", como si esto implicara una condición inferior que justifica su torpeza, y esta no solo no protesta, sino que además piensa que tal vez su padre tenga razón.
En otro cuento una chica no quiere ir al baile de graduación de su escuela, y pasa una muy mala noche por ello, pero se topa con una chica mayor que ella, que trabajó en la organización del baile, y adquiere una gran seguridad al platicar con ella, y descubrir que hay cosas más importante para determinar su valía que su éxito en un baile de graduación.
Pero todo esto se le olvida cuando al dirigirse a la salida con su nueva amiga, para seguir platicando en un sitio menos ruidoso, un chico literalmente casi la toma de la mano y se pone a bailar con ella sin preguntarle, y eso fue suficiente para que todo lo anterior fuera tirado a la basura y se sintiera realizada.
En otro cuento una chica de 17 años adquiere un trabajo temporal de verano como parte de la servidumbre de una casa de clase acomodada, y al final de una fiesta en esta, un familiar de su jefa, se le acerca al darle su copa vacía, y sin pedirle permiso, y siendo mucho mayor que ella, simplemente la besa en los labios un buen rato, en lo que es una clara agresión sexual, tomando en cuenta que fue sin su consentimiento y se trata de una menor de edad.
La reacción de la chica es sentirse realizada, y ante un viaje próximo que realizará acompañando a la familia para la que trabaja, y en el que también estará el hombre en cuestión, sentirse emocionada, e incluso dar abiertamente a entender que disfrutará mucho de hacer travesuras en ese viaje.
Las mujeres en los cuento de Alice Munro, al menos en este primer libro, basan mucho su realización personal en los hombres a su alrededor, y la validación o no que reciben de estos, lo que me parece de lo más anticlimático, visto desde una mirada actual donde los roles de género se están re-escribiendo, y eso que yo no me considero un feminista de hueso colorado, y tengo incluso severas críticas para ciertas corriente radicales del feminismo contemporáneo.
Puede ser que en la época que se escribió el libro estas situaciones se vieran de otra manera, y no dudo que aún hoy a muchas mujeres pueden parecerle situaciones excitantes, a pesar de lo 'liberadas' que puedan considerarse.
El éxito de libros como '50 Sombras de Grey' nos permiten ver que hay una dicotomía que raya en la contradicción en muchas mujeres, que reclaman igualdad y respeto, pero disfrutan un libro en que se les ve y trata meramente como un objeto sexual.
Sea cual fuere el caso, me queda claro que mi perspectiva, y disfrute o no, de los cuentos de este libro de Alice Munro, esta muy condicionada por la época que me ha formado como individuo, y la ideología y mentalidad derivadas de esta, y no puedo evitar mirar todo con los ojos de mi época.
Esto es tan fuerte, que contextualizar mi lectura, y entender que se trata de otra época y otras circunstancias, no es suficiente para modificar mi reacción a tales cuentos, lo que prueba, al menos en mi caso particular, que es prácticamente imposible no mirar de manera parcializada el pasado, e incluso el futuro.
Dicen que no se debe juzgar el pasado con la sabiduría del presente, y coincido por completo con esta afirmación, pero también creo que en algunos caso esto es prácticamente inevitable. ¿Y tu qué piensas, y que tan difícil o no es para ti no juzgar el pasado con los ojos del presente? Muchas gracias por su lectura y hasta la próxima.
©bonzopoe, 2023.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.