No sé si estoy en bache creativo, pero así me siento. Últimamente mi producción esta peor que una calle al terminar la temporada de lluvias, que de tantos baches parece más un paisaje lunar que una vialidad.
Y con lo irónica, y a veces burlona qué es la vida, justo al abrir la aplicación en que estoy escribiendo esto (Google Keep) mientras viajo en el autobús de la tarde rumbo a casa, veo que tengo varios textos que he escrito en estas mismas condiciones, y que no he publicado.
Dado que me resulta casi imposible dormir en los autobuses, por lo general aprovecho el tiempo para leer, escuchar música y/o escribir. Pero como en mi teléfono uso una aplicación para escribir diferente a la que tengo en mi laptop, casi siempre olvido que tengo cosas ya escritas qué podría publicar.
El autobús es un buen lugar para escribir. Lo que resulta curioso porque no es el lugar más cómodo para hacerlo. Pero la variedad de estímulos qué ofrece puede ser, valga la redundancia, sorpresivamente estimulante.
A veces los viajes son calmos y tranquilos, como ahora, cuando nadie te importuna con charlas escandalosas, ronquidos, o música desde su celular. No tienes a nadie en el asiento de junto y puedes acomodarte a tus anchas. Y al no tener distracciones, si se te ocurre algo, puedes abocarte a ello al 100.
En otras ocasiones proyectan películas, episodios de alguna serie, documentales o hasta conciertos durante el viaje, y al verlos a veces se te ocurre algo que puedes empezar a escribir para terminar después.
Y otras veces, observas o vives algo, que casi pide ser escrito, ya sea como desahogo personal, o como registro de algo que de tan sorprendente a veces supera la ficción. Como la vez que casi piso una tortuga que caminaba por el autobus, y se le había escapado a un niño que de seguro la subió a escondidas.
Recuerdo haber escrito varios cuentos, e incluso poemas, sentado en un autobús. Casi todos teniéndolo como protagonista, o como escenario o punto de partida del texto.
Viajar en autobus es viajar en múltiples sentidos. Si la carretera es buena uno va casi flotando, con ligeros y suaves vaivenes qué pueden ser muy relajantes. Si el camino tiene más relieves uno va como "meciéndose", y solo falta el arrullo de la música favorita por unos audífonos para que muchos se queden dormidos.
Y es así como al viaje físico, a veces casi imperceptible, se le suma el viaje onírico, el de los sueños. Y a esto podemos sumar el viaje introspectivo, ya que la soledad que se tiene al viajar en un autobus es ideal para reflexionar, y hasta para resolver problemas. ¡La de cosas que se le habrán ocurrido a gente como Einstein en los Autobuses!
Es similar a cuando se sale a correr y/o hacer ejercicio, y uno se desconecta de todo y se conecta más a fondo con uno mismo. Tal vez por eso, a pesar de lo cansado que a veces puede resultar, no he cancelado las clases que doy en esta universidad que me queda a más de dos horas de casa: porque me permite salir de la rutina, y he aprendido a sacarle provecho a los viajes en el autobus.
Al tener una agenda que me absorbe todo el tiempo, los viajes me obligan a hacer pausas, a parar, y me permiten enfocar mi mente y mis sentidos en otras cosas, que no por ser menos urgentes son menos importantes. Y la más importante de ellas soy yo.
Puede sonar extraño, pero a veces olvidamos que lo más importante debemos ser siempre nosotros, y no por egoísmo, sino por salud. A veces estamos tan ocupados en lo que está fuera de nosotros, que olvidamos lo que está dentro, y ese es un grave error que cometemos con enorme facilidad.
Complacer a los demás, un demás indefinido y abstracto, que abarca a prácticamente todo mundo, es uno de los males de nuestro tiempo. Somos adictos a la atención, a los likes, a la aprobación externa. Y en el proceso de búsqueda por complacer a los demás, moldeamos quienes somos a partir de expectativas y necesidades ajenas en vez de las propias.
Esos tiempos de introspección en el autobus me han permitido darme cuenta de ello, y de mucho más, y eso hace mis viajes semanales algo más que simples viajes, son espacios para encontrarme conmigo mismo a través de la reflexión, la lectura, la escritura, o simplemente la paz y tranquilidad de una pausa en un ritmo de vida siempre lleno de cosas por hacer.
Escribiendo esto se me ha pasado el tiempo y no me di cuenta de que estoy por llegar a mi destino, así que tendré que dejar mi diatriba hasta aquí. Espero que algo de lo dicho te sea de utilidad. Por de pronto muchas gracias por leerme, y hasta la próxima.
©bonzopoe, 2026.
Nota: Todas las imágenes contenidas en esta publicación fueron generadas con Midjourney.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.