Ahora que finalmente tengo el tiempo de sentarme a escribir sin distracciones ni pendientes por resolver, me he dado cuenta de lo variable que puede ser la relación entre la escritura y el tiempo, al menos en mi caso, aunque sospecho que esto puede extrapolarse a muchos otros aficionados a la escritura.
En las últimas semana he escrito de a ratos cuando tengo tiempo, y la realidad es que no disfruto mucho escribir así. Muchas ideas se han borrado de mi memoria simplemente porque no tuve el tiempo para desarrollarlas. Ideas que me gustaron pero que no tuvieron la oportunidad de existir ni siquiera en un borrador. Ideas que aborté antes siquiera de concebirlas del todo.
Sin embargo esto no ha sido siempre así, ni es siempre así. Hay veces que la escritura es rápida por necesidad, porque las palabras se agolpan una tras otra y no te dan respiro. Y otras veces la escritura es lenta, también por necesidad, porque es casi un trabajo de orfebrería, y hay que elegir cada palabra o cada frase con extremo cuidado. Esto últimos se da sobre todo en la poesía, mi formato de escritura original, cuando incluso una sílaba de más puede arruinar la métrica y/o ritmo de un texto.
Pero más allá de los tiempos propios de cada género, ya que es de todos sabido que no es lo mismo escribir una poesía, que un cuento, una novela o un ensayo; quienes escriben también tiene sus propios tiempos. Hay escritores que solo escriben cuando se sienten inspirados, y pueden tener largas sequías así como períodos de gran productividad, y hay los que, como Stephen King, se sientan a escribir con un horario y meta diarios, como si se tratara de un trabajo como cualquier otro, desmitificando en cierto modo el rol del creador como "alguien tocado por las musas".
El oficio y la creatividad son así la dicotomía presente en todo texto. Y si bien la balanza puede inclinarse más de un lado que del otro, según las características inherentes a cada uno de los géneros literarios (y me atrevería a decir que hasta de los no literarios), no hay manera de que un componente exista sin el otro. Lo curioso es como las caras de esta navaja de dos filos, pueden complementarse tan bien a pesar de tener comportamientos de naturaleza, y tiempo, tan diferentes.
Por un lado el oficio necesariamente lleva tiempo. Nadie nace sabiendo cómo escribir correctamente. El vocabulario se enriquece poco a poco, y las habilidades de redacción se afinan con la práctica. Y el ritmo, temas, y sello propio también se llevan lo suyo. La inspiración se ve muy limitada cuando no se tienen las herramientas para canalizarla. Y en contraparte de nada sirve todo el oficio del mundo si no hay nada que decir, o lo que se dice carece de ese "toque" que lo hace diferente.
A esto hay que sumar la propia evolución y condiciones del autor. Uno se vuelve exigente con el tiempo, y no se conforma siempre con lo mismo, y esto puede alentar las cosas, o incluso detenerlas, truncarlas. Y si a esto sumamos lo difícil que es juzgar la propia obra, seguramente hay cosas que si valen la pena compartir, pero las hemos menospreciado por ser demasiado duros con nosotros mismos.
Hay que sumar a esto lo que se llevan las revisiones y correcciones de lo escrito, que también se llevan su tiempo, sobre todo en formatos grandes como la novela, y el tiempo de investigación previo a la escritura, necesario también en la novela, pero sobre todo en formatos como la crónica y el ensayo. Es así que el tiempo forma una parte vital del proceso de escritura de todos quienes nos dedicamos a ella, en menor o mayor grado, en más de una manera y etapa del proceso.
Así que más allá de la parte romántica de la escritura, muy vinculada a la llamada "inspiración", que hace referencia a la canalización de algo ajeno y/o superior a nosotros, que muchos que se dedican a la escritura creativa experimentan y/o han experimentado, y que amerita una publicación aparte, la escritura requiere trabajo, y el trabajo necesita tiempo para poder llevarse a cabo.
Es por eso que es muy meritorio el trabajo del escritor promedio, que no vive de la escritura, ya que eso solo lo logra un pequeño grupo de los autores publicados, y que a pesar de escribir cuando puede y como puede, logra creaciones en las que los lectores se ven reflejados y enriquecidos. Hive es hogar de muchos de ellos, además de ser semillero y escuela indirecta de muchos más.
Dado que muchos de quienes escribimos en Hive no tenemos una preparación formal como escritores vale la pena profundizar en algunos temas relativos a como escribimos, y sus beneficios para nuestros textos, todos ellos vinculados al tiempo, ya que no pocas veces con tal de no perder nuestro ritmo de publicación podemos afectar la calidad de los textos que compartimos en la plataforma.
Comencemos por destacar que la escritura, como nuestro proceso de pensamiento en general, tiene dos modalidades: la lenta, y la rápida, ambas con sus beneficios, que es bueno conocer y aprovechar, y sus limitaciones que debemos ser capaces de detectar, para evitar.
La escritura rápida suele ser inmediata y permite registrar mucho en poco tiempo, pero puede provocar que a la información le falte "aire", o sea que este demasiado compacta y eso no siempre permita apreciar a cabalidad esos mismos datos. Es como si preparamos un platillo con tantos ingredientes que el final no se notan, o incluso se nulifican entre sí. La escritura rápida también puede ser muy parca, predecible y hasta genérica, lo que puede hacer que permanezca poco tiempo en la memoria del lector.
Le escritura lenta por definición se lleva más tiempo, es una especie de escritura a fuego lento, y ese tiempo nos permite conectar más con ella al irla desarrollando, y nos da la posibilidad de hacerla más compleja, interesante y menos predecible. Esto puede dotarla de muchos más significados que los de la escritura rápida, y nos permite imprimirle de manera más natural nuestro sello personal, y todo esto facilita que sea una lectura que pueda permanecer más en la memoria del lector.
Otro punto relevante para quienes escriben es que el tiempo en que no escribimos puede ser tan importante como el tiempo en que escribimos. Durante ese tiempo, aunque no seamos conscientes de ellos, pasamos a lo que se conoce como "fase de procesamiento en segundo plano", en el que nuestro subconsciente toma el control y sigue trabajando en nuestros textos sin que nos demos cuenta.
Es durante ese tiempo que "mágicamente" encontramos la solución a un texto que teníamos a medio resolver, o finalmente se nos ocurre como desarrollar una idea que hace tiempo teníamos pero no sabíamos cómo abordar. Curiosamente a veces para ser más productivo hay que ser menos productivo.
El tiempo "ocioso" es vital para la creatividad, y no pocas veces hay que buscarlo y procurarlo intencionalmente, porque en el mundo en que hoy vivimos está muy satanizado, y a veces nos creemos que al no hacer nada, realmente estamos perdiendo el tiempo, cuando no es así.
Otra relación de la escritura con el tiempo tiene que ver no tanto con el proceso creativo, sino con sus efectos en nosotros. Escribir nos ayuda a desarrollar la capacidad de atención y de síntesis. Entrena nuestro cerebro para organizar mejor la información, y ver las cosas desde diferentes ángulos, y fomenta la empatía y la sensibilidad en general.
Si hablamos en términos fisiológicos, escribir es como hacer ejercicio, y tiene efectos físicos en nosotros. Si se hace con regularidad reduce el cortisol, fortalece el sistema inmunológico, y en términos generales nos da más claridad mental. Esto último la hace también excelente como recurso terapéutico, y no pocos terapeutas la tienen como una herramienta que puede ayudar a superar traumas o "encontrarse a uno mismo" a través de ella.
Así que ya sea que escribas rápido o lento y/o tengas mucho o poco tiempo para escribir, la escritura expresiva nos da mucho más que la posibilidad de ganar algunos Hive, nos da la oportunidad de mejorar nuestras capacidades y nuestra salud física y mental, y aunque a veces, como en mi caso, pasemos por períodos en que es difícil practicarla, es importante no de dejar de hacerlo, porque nos da mucho más de los que nos quita: un poco de tiempo. Pero como dice el refrán "hay más tiempo que vida", así que para que nos preocupamos. Muchas gracias por leerme y hasta la próxima.
©bonzopoe, 2026.
Nota: Todas las imágenes contenidas en esta publicación fueron generadas con Midjourney.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.