Un ratoncito que vivía en el bosque, era feliz y aventurero, siempre iba a la copa del árbol a ver la gran ciudad, desde allí veía lo colorida que era y podía percibir olores nuevos. Un día, su curiosidad no la aguantó más, y tomó una pequeña mochila hecha con una hoja, y metió provisiones.
“¿Ratoncito, a dónde vas?” preguntó su amiga mariquita.
“A la ciudad, voy a explorar,” respondió entusiasta mientras caminaba.
“Yo también quiero ir,” expresó su amiga Mariquita y ambos fueron a la ciudad. En el camino cantaron y se imaginaban cómo sería la ciudad de cerca.
Cuando llegaron, quedaron sorprendidos de lo enorme que era todo, había grandes edificios, muchos humanos y autos por todos lados.
“Esto es increíble,” gritó emocionado el ratoncito.
“Es más grande de lo que alguna vez me imagine,” dijo la mariquita. El ratoncito tomó de la mano a su amiga y fueron a explorar un mundo nuevo para ellos. En el camino sintió un olor a dulce que podía sentir de lejos, una pastelería.
“Se ve delicioso, ¿será tan dulce como el néctar?” preguntó la mariquita.
“No lo sé,” el ratoncito se pegó del vidrio viendo los pasteles y oliendo los olores más ricos que no se consiguen en el bosque.
De repente, su amiga Mariquita lo toma del brazo. “Ven,” señala un trozo de pastel tirado en el piso y rápido comenzaron a comer. El ratoncito cerraba sus ojos para saborear cada sabor tan exótico y exquisito. Ambos comieron entre risas hasta sentirse satisfechos.
La mariquita quedó muy emocionada al ver a lo lejos una rosa con los colores del arcoíris, aunque temía a los humanos, no le importó y subió al ramo de rosas. El olor era muy rico, rosas grandes y coloridas.
“Qué lindo,” dijo la humana y tomó con cuidado a la mariquita. “Eres muy especial.”
“Simbolizas la suerte de tenerte a mi lado,” dice el humano a su enamorada con delicadeza, toma la mariquita y está vuela de regreso con su amigo. Este solo miraba cómo trataron a su amiga.
“Los humanos son dulces,” dice ruborizada por el suceso. Siempre le habían dicho que los humanos eran malos, pero al parecer no lo eran. El valiente ratoncito se acercó a un humano y este se horrorizó al verlo.
“Un ratón,” gritó la mujer montándose sobre la silla. Todos los clientes se alarmaron y el ratoncito se quedó paralizado del miedo. Sin saber qué ocurría, todos corrían alarmados en la pastelería.
“¡Vámonos!” dijo su amiga mariquita halándolo del brazo. Un hombre con una escoba le dio al ratoncito y a su amiga, lanzándolos lejos de la pastelería.
Cómo pudieron, salieron de la ciudad, se tropezaron con los carros y algunas personas que gritaban al ver al ratoncito. Este se agitaba y lloraba, se sentía diferente y excluido en la ciudad, no comprendían por qué no lo querían.
Después de salir de la ciudad, el ratoncito se refugió en un árbol. “Déjame solo,” dijo el ratoncito entre llanto, limpiando sus lágrimas y adolorido por el golpe.
“No los escuches, eres especial,” dijo su amiga tratando de consolarlo. Este comenzó a llorar con fuerza, en la ciudad, lo veían como un estorbo.
“¿Qué te sucede, ratoncito?” preguntó la señora cucaracha.
“En la ciudad todos me odian,” dijo triste, “me dieron con una escoba y todos se asustaban al verme o me veían feo.” Expresó el ratoncito.
“No te sientas mal, a mí también me trataron así, pero nosotros somos importantes, aunque ellos no lo vean.”
“¿De verdad?”, preguntó curioso.
“¡Sí, creen que las cucarachas somos sucias, pero también polinizamos las plantas. Todos en el planeta cumplimos una función importante, ¡al igual que tú!”, consoló al ratoncito.
“Es verdad, y si me los preguntas, para mí, eres un ratoncito aventurero capaz de ir a donde muchos le temen y eres mi mejor amigo,“ dijo su amiga, la mariquita.
El ratoncito, al escuchar esto, sonrió y dejó de llorar, se dio cuenta de que no importa cómo lo miren superficialmente los demás, sino lo importante que es para los que lo quieren y lo especial que es siendo el mismo.
Junto con su amiga, la mariquita y la señora cucaracha fueron a explorar el bosque.
FIN
¡Hola a todos!❤ Nuestra amiga
está pasando por un momento difícil y como miembro de la comunidad me uno en su apoyo y también los invito a ayudar a esta buena causa.
Me gusta escribir cuentos y he escrito un cuento infantil y un dibujo que lo complementa en apoyo. Amiga
espero una pronta recuperación y, aunque las tormentas sean fuertes, siempre sale el sol para iluminar nuestros días❤