Vivir y existir, estas son palabras complejas y profundas a la vez. Una vez estaba en clases y el profesor nos hizo una pregunta: ¿ustedes viven o existen? Quedamos en silencio pensando, muy pocas veces nos detenemos a hacer esa clase de preguntas y es que todos existimos, pero pocos vivimos.
Existir es estar en el mundo, con nuestra existencia hacemos lo que queremos, podemos hacer el bien o el mal, es decir, tenemos libre albedrío.
Podemos tener una existencia sin rastros o sin sentido, solo estar ahí por el hecho de estar, y eso es muy triste y no está bien, como seres humanos todos tenemos talentos y virtudes, podemos lograr grandes cosas con nuestra vida.
Vivir es ser uno mismo, hacer lo que nos haga felices y vivir plenamente pase lo que pase. Para mí, vivir es luchar por lo que uno quiere y también ser feliz con lo que tenemos.
Muchas veces hacemos hincapié en lograr más, pero hay veces en las que solo necesitamos mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de lo afortunados que somos.
Vivir es hacer lo que queremos. Si queremos viajar y esto está dentro de nuestra posibilidad, lo hacemos. Es vivir sin obstáculos, sin contratiempos, es ser uno mismo pase lo que pase. Porque muchos existimos, pero pocos vivimos, solo pasamos nuestro tiempo existiendo, trabajando para seguir existiendo, pero también podemos cambiar eso y vivir.
Esto también representa riesgo y sacrificio, podríamos alejarnos de nuestra familia, dejar el trabajo y empezar de cero, arriesgándolo todo, solo llevando una mochila con sueños. Todo para poder vivir y encontrarnos con nosotros mismos porque en una mera existencia pasan los años y nos consumimos en un abismo cercano al conformismo.
Es triste no poder darnos cuenta de que solo existimos y también es triste cuando estamos tan inmersos en existir que nos da miedo vivir, reencontrarnos, darnos cuenta de nuestra brillantez, nuestros talentos o aspiraciones que dejamos olvidadas. Sin importar el tiempo, nunca es tarde para dejar de existir y comenzar a vivir.
Esa pregunta de aquel día expandió mi mente y empecé a cuestionarme, cuantas veces deje de vivir por miedo o cuantas veces me refugie en existir, dejando de lado lo bonito de la vida, hoy vivo, ahora viajo, deje una carrera por otra y otra, me equivoque tantas veces no me arrepiento, las veces que caigo me levanto así es la vida, combinado con un sin fin de emociones que nos hacen crecer como personas y nos hace sentir vivos.
Ahora puedo ser yo misma, porque ya decidí dejar de existir, comencé a vivir. Una vez cuando estaba en la montaña, sentí que vivía, fue hermoso, mis piernas temblaban por el cansancio y, aunque mi respiración estaba agitada, solo sentía felicidad de poder sentir que estaba viviendo.
¿En qué momento de tu vida sentiste que dejaste de existir y comenzaste a vivir?
¡Espero que les haya gustado este artículo! ❤ Bye Bye