¡Hola comunidad #holos-lotus! Regreso a este espacio del crecimiento y el desarrollo personal tras la arista de un tema tan antiguo como la humanidad: el peso del silencio.
Esta iniciativa de me hizo pensar de inmediato en la socorrida frase "somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos". Como no pude recordar el origen de la cita recurrí a una búsqueda en internet y para mi sorpresa el autor parece haber sido nada más y nada menos que Sigmund Freud. Aunque algunos de los resultados apuntan a Aristóteles y otros incluso a Mahatma Gandhi.
Callar es arder por dentro, como este árbol que no pudo sino caer.
Aristóteles o Gandhi como probables autores no me sorprenderían, ambos estuvieron involucrados en política y es en labios de un político donde ese tipo de pensamiento cobra todo su significado. Pero en labios de un psicólogo, padre del psicoanálisis por demás, me produce una profunda sensación de sorpresa en el peor de los sentidos.
Difiero, por decirlo de forma rápida y sencilla. La verdad es la forma básica de respeto a los demás y a uno mismo. Al decir a los demás la verdad, al no callar, les damos la invaluable oportunidad de hacer algo al respecto. Una oportunidad que espero de quiénes se consideren mis amigos: la verdad por delante, siempre y en todo caso, incluso si me hiere.
La verdad me da las herramientas que necesito para decidir por mí mismo, para actuar concienzudamente. La mentira, la falsedad, la falacia, las medias tintas, las omisiones y el silencio son los muchos pies de barro del titán que ha de caer indefectiblemente. Es la verdad el único cimiento posible, al menos en mi concepción de las cosas.
La verdad es arder por fuera, como este tronco que a pesar de todo sigue en pie.
Y sin embargo la sociedad nos enseña a callar. Por cortesía, por respeto, por miedo, por inseguridad; razones para callar nunca faltan y la validez de esas razones es un tema que cada cual debe decidir por sí mismo. Hay quien calla para proteger sus aspiraciones profesionales, hay quien calla para mantener unida la familia, hay quien calla para preservar relaciones: cada ser humano es un universo.
Desgraciadamente, porque sí, es una desgracia, hablar sin tapujos no es la respuesta correcta en cada circunstancia. Puede que no tengamos miedo a las consecuencias... ¿pero y los demás? ¿Tenemos el derecho de afectarlos con las consecuencias de romper el silencio?
Guardar silencio no tiene el mismo valor en todas las circunstancias, esto es algo que debemos aprender sin falta, porque nuestra sociedad humana se compone de silencios tanto como de mentiras, verdades o medias verdades. También existen situaciones de arbitrariedad extrema en que mentir o callar son deberes éticos, situaciones en que con una mentira o tan solo un silencio podemos proteger a alguien de lo que consideremos contrario a la razón y la ética.
No vivimos en un mundo perfetco y razonable donde la verdad sea siempre la respuesta válida y acertada.
Este árbol tiene por fuera las marcas del fuego... y sin embargo florece, sin embargo continúa de pie.
Cada cual debe permanecer atento a su particular contexto, la verdad es siempre la brújula, pero el sendero no puede ser únicamente caminar al norte.
En temas sentimentales creo que el silencio puede únicamente hacer daño, es mejor comunicarse a tiempo para evitar males mayores. En mi modesta opinión debemos romper el silencio en todos aquellos aspectos en los cuales la verdad dé lugar a que los demás tomen decisiones mejor razonadas, mejor ancladas en la realidad.
Pero no seré yo el que te diga que no "embellezcas" las actas de todas esas reuniones triviales en las que nadie se molestó en decir nada útil, si con ello mantienes a ralla la necesidad de importancia de los "poderes superiores".
Como en el gesto que esta estatua busca representar, arroja de ti lo que te lastre.
En conclusión, creo que debemos librarnos de todos esos silencios que nos lastran, pero al mismo tiempo debemos cuidarnos de la ingenuidad. La moral, la ética y los valores son reglas no exentas de excepciones, y deben aplicarse siempre en pro de los seres humanos y no en contra de ellos.
No todas las decisiones son fáciles, no todo está dividido en bueno y malo. El silencio no es siempre cobardía y la palabra no en todo caso es constructiva. Como dice el verso: "caminante no hay camino, se hace camino al andar".
💮 💮 💮 ENGLISH VERSION 💮 💮 💮
Hello, #holos-lotus community! I return to this space of growth and personal development to explore a topic as ancient as humanity itself: the burden of silence.
This initiative by immediately brought to mind the oft-repeated phrase: "We are masters of what we conceal and slaves to what we express." Unable to recall its origin, I searched online and was surprised to find Sigmund Freud frequently credited, though some sources attribute it to Aristotle or even Gandhi.
To stay silent is to burn inwards, like this tree that could do nothing but fall.
Aristotle or Gandhi as potential authors wouldn’t surprise me; both were deeply engaged in politics, and such maxims gain full meaning on a politician’s lips. But hearing it attributed to a psychologist, the father of psychoanalysis no less, left me deeply unsettled.
I disagree, plainly put. Truth is the most basic form of respect, toward others and toward oneself. By speaking truthfully, by refusing to stay silent, we grant others the invaluable chance to act upon it. It’s what I expect from those I call friends: truth first, always, even when it wounds.
Truth equips us to make informed decisions and act conscientiously. Lies, falsehoods, omissions, and silence are the clay feet of the titan destined to fall. In my worldview, truth is the only possible foundation.
Truth is burning outwardly, like this trunk that still stands despite everything.
Yet society teaches us to stay silent. Out of politeness, fear, insecurity, the reasons to withhold speech are endless, and their validity is for each to weigh. Some silence themselves to protect careers, others to preserve family harmony or relationships. Every human is a universe unto themselves.
And here lies the tragedy, because tragedy it is: unvarnished honesty isn’t always the answer. We might fear no consequences for ourselves... but do we have the right to impose them on others by breaking silence?
Not all silence carries equal weight. This is a vital lesson, for human society is woven as much from unspoken words as from lies, truths, and half-truths. There are even extremes of arbitrariness, situations where lying or staying silent becomes an ethical duty to protect someone from what we deem unreasonable or unjust.
We don’t live in a perfect, rational world where truth is always the right response.
This tree bears the scars of fire... yet it blooms. Yet it stands.
Each must navigate their own context. Truth is the compass, but the path can’t be a straight march north.
In matters of the heart, I believe silence only causes harm, timely communication prevents greater pain. We should break silence whenever truth allows others to make better-informed decisions anchored in reality.
But I won’t tell you not to "embellish" the minutes of trivial meetings where nothing useful was said, if doing so keeps the fragile egos of "higher powers" in check.
Like the motion this statue tries to portray, cast away what weighs you down.
In conclusion, we must free ourselves from silences that shackle us, but guard against naivety. Morality, ethics, and values are rules not without exception and must always be applied in favour of and not against our fellow humans.
Not every choice is simple. Not everything divides neatly into good and evil. Silence isn’t always cowardice, and words aren’t always constructive. As the verse goes: "traveler, there is no road, the road is made by walking it."
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