Lázaro y yo hemos vivido momentos muy buenos, pero también hemos pasado por tiempos muy difíciles como pareja. No todo ha sido fácil en nuestro camino. Hemos tenido días donde no sabíamos dónde íbamos a vivir, pasando por carreteras sin tener un lugar fijo al que llamar hogar. Hemos tenido cumpleaños sencillos, como aquel en que solo pudimos compartir un plato de chícharos con pan porque no había dinero para más nada, pero aun así estábamos juntos.
También hemos vivido días de sacrificio, lavando a mano porque no había otra opción, tomando agua caliente porque no teníamos cómo enfriarla, soportando noches de calor intenso sin electricidad, echándonos fresco con un cartón para poder dormir mientras luchábamos contra los mosquitos.
Han sido momentos que pudieron rompernos, pero en lugar de eso nos hicieron más fuertes. Porque en medio de las carencias, nunca faltó el deseo de seguir adelante, de apoyarnos, de levantarnos una y otra vez. Aprendimos que el amor no se mide en los días fáciles, sino en aquellos en los que no hay casi nada, pero aun así se comparte lo poco con amor.
Hoy, cuando miro atrás, no recuerdo solo el sufrimiento, también recuerdo la fuerza que tuvimos, la paciencia, las lágrimas y también las risas que logramos sacar en medio de tanta dificultad. Porque esos momentos malos también nos enseñaron a valorar los buenos.
Nuestra historia no ha sido perfecta, pero ha sido nuestra. Una historia de lucha, de resistencia, de amor y de compañerismo. Porque cuando dos personas deciden caminar juntas, incluso en medio de la tormenta, descubren que el verdadero amor no es el que solo disfruta los días buenos, sino el que se queda, resiste y sigue soñando aun cuando todo parece difícil
Lo más duro de todo es que todavía seguimos luchando. Aún vivimos sin lujos, muchas veces sin una buena comida en la mesa, haciendo sacrificios diarios para poder salir adelante. Hay días en los que el cansancio pesa mucho, en los que las preocupaciones parecen no terminar nunca y donde el futuro se siente incierto.
Pero aun así seguimos aquí.
Seguimos caminando juntos, sosteniéndonos el uno al otro cuando las fuerzas faltan. Porque aunque la vida no nos ha dado facilidades, todavía conservamos algo que muchas personas pierden en medio de las dificultades: el amor, la esperanza y las ganas de construir algo mejor.
No sabemos cuándo todo esto va a cambiar. No sabemos cuándo llegará ese momento en que podamos vivir tranquilos, tener estabilidad, dormir sin preocupaciones o darnos pequeños gustos sin sentir culpa. Solo sabemos que somos dos jóvenes trabajadores que luchan cada día por un futuro digno, un futuro merecedor de tanto esfuerzo, tantas lágrimas y tantos sacrificios.
A veces miro todo lo que hemos vivido y me doy cuenta de que cualquiera hubiera soltado la mano y se hubiera rendido. Pero nosotros seguimos intentando. Seguimos soñando aun cuando la realidad muchas veces golpea fuerte. Y aunque el mundo no vea nuestras batallas silenciosas, nosotros sí conocemos cada una de ellas.
Tal vez hoy no tengamos riquezas ni comodidades, pero hemos aprendido a valorar cosas pequeñas: un abrazo después de un día difícil, una conversación en medio de la oscuridad cuando no hay luz, compartir lo poco que tenemos y seguir creyendo que algún día las cosas mejorarán.
Porque el amor no llena una nevera ni paga cuentas, eso es verdad. Pero sí da fuerzas para continuar cuando todo parece derrumbarse.
Y mientras exista amor, respeto y deseos de salir adelante, seguiremos luchando por esa vida que soñamos y que sentimos que merecemos después de tanto esfuerzo.
Quiero tomarme un momento para agradecer de corazón a todas las personas que siempre pasan por mis publicaciones en Hive. Gracias por cada voto, cada comentario y cada palabra bonita que me dejan. Aunque muchas veces no tenga el tiempo o la conexión suficiente para responder como quisiera, sepan que leo todo y valoro muchísimo el cariño y el apoyo que me brindan.
También quiero disculparme por las veces en que desaparezco o no publico con frecuencia. La situación con la conexión aquí en Cuba muchas veces hace todo más complicado, y en ocasiones simplemente no logro mantener la constancia que quisiera. Aun así, siempre trato de regresar y compartir contenido sincero, interesante y hecho desde el corazón.
Hive se ha convertido en un espacio muy especial para mí. Un lugar donde puedo expresarme, compartir mis vivencias y sentirme acompañada por personas increíbles de diferentes partes del mundo.
Quiero agradecer especialmente a mi esposo, , por estar siempre a mi lado, apoyándome incluso en los días más difíciles. Gracias por impulsarme a seguir creando y nunca dejarme rendirme.
También quiero agradecer a mi querida mamá canadiense, , por tanto cariño, apoyo y amor hacia nuestra familia. Y a su esposo,
, quien ha sido como un ángel de la guarda para nosotros. Nunca voy a olvidar todo lo que han hecho y siguen haciendo por mí, por mi esposo y por nuestro hijo.
Y por supuesto, muchísimas gracias a toda la comunidad de BBH por hacerme sentir bienvenida, apoyada y motivada a seguir creciendo dentro de esta hermosa plataforma.
Gracias por acompañarme en este camino, por leerme y por estar aquí 💛