¿Alguna vez se han sentido desinteresados por algo que es parte de su rutina, faltos de energía para realizar actividades que antes eran placenteras?
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Todos pasamos o vamos a pasar por esto, nos afecta en cualquiera de las etapas de la vida, surge por diversas razones ya sea por agotamiento físico o emocional, falta de reconocimiento, monotonía o presión excesiva, “la desmotivación”, esta amiga, cuya visita es normal cuando nos sentimos abrumados, cuando tenemos sobrecarga de trabajo, cuando el hecho de desempeñarte bien en tu rutina y que todo el tiempo te vivan comparando con otras personas, nos desmotiva, y la sensación se acrecienta, cuando vemos que nuestros amigos o conocidos logran sus metas, y cuando nosotros no podemos hacer algo el día de hoy, que estaba más que planificado, todo esto hace que nuestra desmotivación sea más grande.
La desmotivación suele presentarse en todos los ámbitos de la vida, en lo personal nos lleva a volvernos apáticos, depresivos e inclusive ansiosos, nuestras actividades placenteras se convierten en cargas, conozco una personita que dibuja muy bien tanto a mano como a computadora, pero, su desmotivación es tan alta que ahora la simple acción de tomar un lápiz le frustra la alegría, ha dejado de pintar por ende algo que practicaba para bajar su estrés, ahora que no lo hace seguido la ha cargado de mucho estrés. Por otro lado, en el ámbito laboral, la desmotivación disminuye la productividad y aumenta las ausencias, trabajadores desmotivados, carecen de creatividad y no son proactivos, esto en el lugar de trabajo influye de forma negativa.
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Parece algo ilógico, pero, la desmotivación no es algo negativo, pues cuando nos tomamos una pausa de la motivación nos permitimos reevaluar nuestras metas y prioridades; desconectarse es necesario para así poder conectar con lo que en realidad queremos en la vida, sabido que estos beneficios son temporales, por consiguiente, deben ser manejados con mucho cuidado para no caer en un ciclo prolongado de desmotivación, pues, esta crea círculos viciosos, mismos que alimentan la apatía, dejando como resultado una autoestima pobre y una constante sensación de fracaso.
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Si andamos desmotivados, es momento de dividir los objetivos que nos trazamos en tareas pequeñas, que sean alcanzables, esto que sirva de motor para ir recuperando algo de sentido, esto les sirve mucho a los escritores, cuando se quiere comenzar a escribir un libro; la persona no se sienta de forma indefinida a escribir, sino que a veces solo se escribe una hoja al día.
Las rutinas, aparte de cansonas, proporcionan previsibilidad, ayuda a mantener la motivación, establecer horarios y tener organización, ayuda a tener hábitos, conversar, caigo en este tema, pues que falte cualquier lujo en una relación interpersonal, pero que no falte la comunicación y la confianza para expresar como nos sentimos, y como nuestro calor humano puede ayudar de forma emocional a alguien que esté pasando por momentos de desmotivación.
Fenómenos hay muchos, pero, las razones a veces son muy complejas para explicar en sí que provoca la desmotivación, al reconocer el detonante, debemos buscar estrategias para combatirla, la motivación es un todo, no hay que perder el horizonte, siempre hay que ir hacia adelante, cada día, que despertamos y respiramos es una nueva oportunidad para agradecer, porque estamos vivos, busquemos algo que nos inspire y nos haga felices, porque la motivación y las ganas de vivir deben ser nuestra primera visión al despertar.