Hoy me gustaría conversar un rato, estoy en uno de esos días en los que la reflexión se siente necesaria, así casi como un refugio, un lugar donde ocultarse, no sé si a ustedes les ha pasado, pero a veces miro hacia afuera y veo un día brillante, radiante, hermoso y resplandeciente, el sol brilla con fuerza, el cielo está despejado y parece que el mundo entero está invitando a disfrutar de su belleza, pero, en mi interior, solo puedo ver un día gris.
¿Me pasa solo a mí o hay alguien más que también le sucede?
Díganme algo, yo he dejado que mis preocupaciones, las angustias y los problemas nublen mi alrededor y mi percepción, pues la manera en como observamos el mundo depende mucho de nuestro estado de ánimo, creo que a veces somos prisioneros de nuestras propias emociones, y estamos acorralados en una niebla que por su espesor no nos deja ver nada.
Este era digital, que a veces son simplifica la vida, nos lleva a vivir la vida a empujones, a estar siempre bajo el frenesí del momento, el estrés es el motor principal para levantarnos en la mañana, las deudas, las preocupaciones, las responsabilidades y los problemas, son compañeros constantes, las personas con las que nos relacionamos, el trabajo, los estudios, el peso de cumplir con expectativas que ni siquiera nos imponemos nosotros, la preocupación por el de en devenir, nos hace olvidar cosas más importantes, que estar solo bajo preocupaciones, ahorita nos están ahorcando, pero siempre tienen alguna solución, y mientras no entendamos eso seguiremos siendo incapaces de ver la luz que nos ilumina.
Ayer me senté a hablar con un amigo de esos, con los que pocas veces coincido, me resulto raro escucharlo contarme que, estaba pasando por momentos no muy gratos, me comentaba que a pesar de todo lo bueno que le ha ocurrido, se siente atrapado en un ciclo caótico del cual no ha podido salir, y esto es solo una parte para comprender que nuestras luchas internas nunca terminan, todos llevamos cargas invisibles, unos más pesados que otros, pero cargas que nos impiden disfrutar de los momentos bonitos.
La angustia toca la puerta de casa sin ser invitada, y se instala como si el mañana quedara muy lejos y fuera inalcanzable, hasta creo a veces lo es, un pensamiento negativo, las inseguridades, los miedos, y por más que afuera brille el sol, a nosotros nos llueve sobre mojado, aquí en este punto es vital hacer uso de la autocompasión y la aceptación, no controlamos lo que sentimos, pero si como respondemos, a veces es necesario dejarnos, estar en blanco, está bien sentir tristeza o estar desalentados, la vida no siempre puede ser positivismo, no nos podemos obligar a estar felices, cuando por dentro sucumbimos, en la vida las emociones son un ir y venir como latigazos sin control.
Está bien querer aislarse, para no lastimar a otros, pero no hay que dejar de buscar ayuda siempre de un profesional, aunque también un ser querido cercano puede ayudar, compartir la lucha con amigos o familiares no nos hace débiles, pero si nos ayuda a liberarnos de aquello que nos carcome la mente, hablar sirve de desahogo, nunca dejemos pasar un abrazo fraternal, una palabra amable, estos hacen que los días grises tomen colores.
Las cosas pequeñas, no las podemos juzgar por su tamaño, pequeños momentos pueden cambiarnos el día, siempre me acuesto angustiado, pensando que nada tiene solución y no va a cambiar, pero aunque no resuelva los problemas ir a dormir relaja mi cuerpo, y destensa mi mente, el café en la mañana me da fuerzas para poder seguir trabajando, los sonidos de la mañana, las calles en su bullicio me recuerdan que la belleza también existe en el caos que nos habita, disfrutar de las cosas comunes a pesar de nuestros problemas compensa la negatividad.
Quise aprovechar la oportunidad de reflexionar, mientras miro hacia afuera y observo el día tan brillante que me embarga, los incentivo a que me acompañen en este viaje espiritual y nos enfoquemos en el ahora y en nosotros, siempre vamos a tener pensamientos negativos, días oscuros, pero no perdamos nunca la dicha de observar el sol que nos ilumina, no podemos controlar las circunstancias, pero, podemos trabajar para que no nos afecte psicológicamente, yo me voy a tomar otro café porque no aguanto la cabeza, sabiendo siempre que el tiempo de Dios es perfecto, siempre voy a tener días grises, no obstante, debo buscar la luz que necesito para continuar, la vida es un viaje no una competencia, habrá días grises, otros negros, no perdamos la esperanza, somos responsables de cambiar la forma en la que vemos y nos enfrentamos a los problemas, hablemos de esto, hagamos reflexión si no nos sentimos cómodos hablando, pero no nos rindamos, por nada del mundo soltemos la toalla.