Me ausento mucho, y en mis ausencias he tenido que reflexionar, sentarme a solas y tratar de ver el mundo con otros ojos, hoy solo quiero soltar, tratar de arrancarme los grilletes que me inmovilizan al suelo, a veces siento el peso del mundo recaer sobre mis hombros, un sentimiento constante, me acuesto con un agotamiento que casi ni puedo levantar los pies, y me levanto en las mañanas de un mal de humor, es así como cuando a nuestra casa llega un invitado no deseado, y en automático te irritas, llevo varios días así, he tratado de escribir, pero me enojo conmigo mismo y descarto todo.
Tengo días preguntándome: ¿Por qué sucede esto?, el enojo puede ser un método de defensa, una manera de protegerse de las emociones más oscuras que nos asustan o nos duelen, o puede ser simplemente el resultado de un cansancio acumulado de aquellas expectativas no cumplidas, o de la sensación de que la vida ha perdido su brillo.
Está de más de decir, que, ante esta emoción, lo único que nos apetece es aislarnos, es más fácil cerrar la puerta, escondernos de todos, y no dejarlos entrar en nuestros corazones, no dejarlos cargar con nosotros y mucho menos con preocupaciones que no resuelven nada, olvidamos, que cuando más nos enojamos detrás de nosotros hay personas que se preocupan, que desean entender y ayudar, y aunque nosotros pensemos que somos una carga, la conexión con las personas puede aliviarnos el alma; cuando sentimos que todo está perdido, o que el mundo nos quiere ver caer, se nos olvida por completo ser objetivos.
El enojo es, una cárcel en la libertad, si no nos liberamos de él, se sienta para crear caos, y nosotros, nos dejamos envolver en sus arranques descontrolados, porque se nos olvida que él es solo una emoción transitoria, el punto es reconocerlo, aceptarlo, invitarle un café y dejarlo ir, no necesitamos que la ira mate nuestra diversión, la vida muchas veces son momentos absurdos, locos e inesperados, y si dejamos entrar el enojo en nuestras vidas es porque le permitimos a algo o a alguien que no tiene nada que ver con nosotros, que nos arranque la paz y las sonrisas.
Estos días he aprendido, que la vida ofrece de todo un poco, y cuando dejamos de enfocarnos solo en lo malo, nos damos cuenta de que la vida tiene mucho más que ofrecer que solo irritación y desánimo, afirmo que nada es fácil, de serlo no estuviéramos aquí, en este preciso momento, y aunque parezca que estamos solos, se nos olvida que hay personas dispuestas a escucharnos y apoyarnos, lo único que debemos hacer es abrir el corazón; cuando se está enojado, por preservar amistades y no molestar a nadie, es mejor tomar distancia un momento, respirar profundo, enfocar la mente en algo bonito y que de paz, dejar que la vida fluya a través de la risa, está bien enojarse, pero, no podemos dejar que esta emoción se instale en nuestras vidas, no tiene que ser un compañero fiel y permanente, porque al final del día no nos va a dejar nada bueno, cada uno de nosotros es responsable de como quiere vivir la #vida, y algo si les puedo confesar, vivir enojado, daña la salud estomacal; ante el enojo, respiramos hondo, contamos hasta donde se pueda, porque el punto es drenar la emoción, y continuamos como si no paso nada.
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