Terminada las fechas festivas, despedimos el año y el mes de diciembre para darle paso a un nuevo año y un nuevo mes, retomamos la rutina; de no tener unos días sin trabajo, nunca me hubiese fijado que el mundo avanza muy rápido, el ruido se hace ensordecedor, pero, el ruido es más fuerte debido a las responsabilidades y las expectativas que nos envuelve, de tanto enfocarnos en el trabajo y cumplir objetivos, se nos olvida descansar, y como no hacerlo, si estamos atrapados en la rutina frenética en la que cada minuto está contabilizado, trabajas para avanzar, para escalar, para tener una mejor posición, pero tanto trabajo, hace que se nos olvide algo y me pongo en primera fila, a veces, o mejor dicho, muchas veces, se nos olvida descansar.
En este mes que paso entendí que el descanso no es un lujo y nunca lo será, el descanso es una necesidad, es darnos amor a nosotros y a quienes nos rodean, en este mundo tan movido, con una cultura tan marcada, muchos solemos confundir el descanso con el ocio, tomarnos un tiempo para estar, para escuchar el resoplar del viento, disfrutar del café, la soledad, una buena comida o una hermosa compañía, no es un pecado, el descanso es un espacio, digamos que es lo más sagrado que podemos tener aparte de la vida, el descanso es un momento de paro, pero no, no nos detenemos, nuestro cerebro trabaja para reactivar funciones necesarias y nuestro cuerpo se recupera del agotamiento y la sobre exigencia, lo digo porque muchas veces se nos olvida que nuestra #salud es lo más sagrado, no obstante, preferimos explotarnos con trabajo y rutinas demandantes en vez de tomarnos un descanso cuando nuestro cuerpo pide a gritos un poco de tiempo.
El Descanso es nuestro espacio sagrado, nos brinda la virtud de reconectar con nuestro ser interior, escuchar nuestra voz más profunda y permitir que nuestro espíritu respire profundamente.
Este diciembre elegí detenerme, elegí el silencio en los lugares donde hace mucho ruido, aprendí, que no siempre nos conocemos del todo, mi descanso, tan aclamado por mi cuerpo y tan deseado por mi cerebro, ayudó mucho en la reflexión y la toma de decisiones, me ayudó a cuestionar prioridades y sobre todo a observar todo lo que he avanzado y lo que me falta por avanzar; la #enseñanza no fue fácil aprenderla, pero el descanso es importante para calmar el ruido ensordecedor de nuestras almas.
Descansar no siempre es estar acostado sin hacer nada, descansar es encontrar actividades que ayuden a la desconexión del ruido diario y ayude a la renovación, ejemplo: salir a acampar, perder la noción del espacio-tiempo leyendo un libro, tomar un helado o un refresco en una plaza o parque, salir a caminar descalzos en la playa, y muchas otras cosas tan anheladas y no realizadas a veces por el miedo hacer juzgados; parar da miedo, muchas veces al hacerlo nos sentimos presionados, recae sobre nuestras mentas el hecho de no estar produciendo, pensar que se está perdiendo el tiempo, pero, si podemos invertir en algo este 2026, que sea en un buen descanso, la vida no es estar abarrotados de trabajo, es tener claro que hay que tener una intención para vivir la vida, y la mejor de ellas es detenernos y descansar, porque no somos máquinas para trabajar sin parar.
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