Cuando no sabemos a dónde ir, cualquier camino es bueno.
Lewis Carrol
Comenzando el año me sentía sin rumbo, me encontraba perdido. No sabía qué hacer en mi trabajo. Era como si hubiera perdido mi propósito. De verdad que es sumamente incómodo sentirse así. Me sentaba en la computadora y no sabía que escribir, qué hacer. Me ponía a perder tiempo en las redes sociales, pero las tradicionales, no las de Hive. Si por lo menos hubiera sido aquí, no habría mucho problema, de pronto hubiera monetizado mi hastío y mi vacío existencial, pero no, era en Twitter, Facebook y YouTube que consumía mis horas.
¿Qué me pasaba? ¿Por qué me sentía de esa manera?
Soy un tipo muy emocional, apasionado. Ambivalente. Hoy puedo estar enérgico, en una semana parezco una pereza. No es siempre esto, pero de vez en cuando soy así. Pero esta vez iba más allá de un cambio de humor o energía. Lo que pasaba era que había perdido mi ikigai, o sea, mi propósito de vida. Eso que nos mantiene activos, trabajando, atentos, sin ganas de rendirnos.
Cuando perdemos nuestro ikigai o peor aún, cuando no lo tenemos, la vida nos pasa en cámara lenta. No hay motivación, cualquier hora es buena para hacer nada, cualquier actividad es excelente para matar el tiempo. El ikigai es garantía de energía, de ganas, de pasión, de razón para continuar a pesar de las adversidades. Pero yo lo había perdido o al menos parecía haberlo olvidado y eso me llevó a un período de letargo, de un limbo personal donde no había chispa ni emoción.
¿Qué hice? Nada, simplemente no desesperarme. Buscar dentro de mí, desempolvar mis intenciones de vida, volver al punto donde me extravié. Pero también me ayudó mucho hablar con alguien, en este caso con mi esposa . Le dije cómo me sentía (ya ella lo había notado, obviamente). Y me dijo que habláramos, que ella me escucharía y trataría de ayudarme a esclarecer esa turbulencia que tenía en mi cabeza.
Me sentí mucho mejor. Fue como si empezara a ver mejor las cosas. Retomé mi actividad y empecé por lo que consideraba más importante y era retomar mi proyecto . Desde hace tres días estoy activo de nuevo en Hive y con más ganas que antes.
Cuando te sientas así como estuve yo, haz lo siguiente:
1. No desesperes.
2. Busca dentro de ti y analiza lo que sientes.
3. Habla con alguien.
4. Lánzate sin demora apenas veas un ligero cambio en tu ánimo.
Siempre es un gusto compartir mi visión de las cosas con mis seguidores. Y siempre es un placer leer sus comentarios. ¿Te ha pasado algo como lo que te conté en este post? ¿Qué haces o haz hecho para superar ese letargo?
Gracias por visitar mi blog. Nos leemos en una próxima oportunidad.