It was midday in Ciego de Ávila, Cuba. The boulevard was packed with people coming and going, busy with their own affairs, and I was starving—but lunch could wait. The reason? Our travel group (science fiction and fantasy writers, steampunk cosplayers, and members of Cuba’s Wiccan movement) was about to celebrate the union of two of its members with a special ceremony.
Normally, I hate weddings. I detest the white dresses and pomp, the mere idea of walking past a crowd of eyes fixed on me gives me hives, and the whole "binding myself to someone for life" thing? Yeah, weddings aren’t my scene. They often veer into cheesy territory, too. I’ve always said grand gestures are just masks for shallow feelings.
But a Wiccan wedding? That was something I’d never seen. And I loved its symbolism, colors, and simplicity. Here’s how it went.
The Ceremony
Turns out, the handfasting—the centerpiece of this ritual—is part of something bigger. Here, though, everything was minimalist.
The open air as the stage (essential). The presence of all four elements. The red of passion ❤️🔥 and the green of prosperity. The knot, tying the couple’s hands to symbolize their union. The vows, whispered softly between them—unlike other weddings—as it should be.
The officiant gave them something to drink (mead, probably), and then they jumped over a broom together. The broom, symbolizing the home, could’ve also been a small bonfire. The intent was the same: the union was sealed, the ceremony official. And since this was Cuba, of course, there was a kiss 😏
Later, I dug deeper
And well, turns out Wiccan weddings align far more with my worldview than traditional ones. Big surprise, right? 😅 And though I highly doubt I’ll ever be so… let’s say in love (because "crazy" sounds offensive) as to marry, I did want to learn more about its history and symbolism.
Apparently, this traces back to the Celts, like many Wiccan customs. In places like Scotland and Ireland, it was a marital pact that could last "a year and a day" (an agrarian cycle). If things didn’t work out, it dissolved without fuss. Very progressive of them. If it did work, they’d commit for life—or (a modern twist, with reincarnation beliefs) for all their lifetimes. Now that’s relationship security, folks.
When Christianity reached these regions, the rite was deemed too pagan and banned, though it survived in remote areas. Then, in the 1950s–60s, the neopagan revival reclaimed and reimagined these rituals.
Modern Meaning
The handfasting we saw wasn’t legally binding, but in Scotland it would be—if the officiant was authorized. Elsewhere, it’s symbolic (or religious, if neopaganism is recognized), but you’d still need to sign paperwork at the courthouse.
Today, it’s celebrated for its egalitarian, even democratic spirit. The officiant can be literally anyone—a Wiccan priest/ess or the couple themselves, surrounded by loved ones. Unlike many traditions where symbols frame the bride as "leaving her family to become the groom’s appendage" (e.g., being "given away" in Western weddings or ancestor rites in Eastern ones), Wiccan weddings present the woman as an equal, free from subjugation.
On a metaphysical level, it represents the balance of feminine and masculine deities—complementary forces—and a deep communion with nature’s cycles and energies.
But hey, I won’t dive too deep—I’d need to study way more. The cool part? I witnessed a Wiccan wedding between two (very young) lovely, photogenic, good-vibes-filled people, and I wanted to share it with you all 🥰
Era mediodía en Ciego de Ávila, Cuba. El boulevard estaba lleno de gente que iba y venía, atentos a sus cosas, y yo tenía un hambre atroz, pero el almuerzo podía esperar. La razón era que nuestro grupo viajero (escritores de Ciencia Ficción y Fantástico, steampunk cosplayers y miembros del movimiento wicca cubano) iba a celebrar la unión de dos de sus miembros con una ceremonia especial.
Las bodas, normalmente, no me gustan. Detesto el blanco y la pompa de la ceremonia, la mera idea de caminar entre un montón de gente con los ojos fijos en mí me provoca urticaria, y todo el asunto de unirme de por vida a otra persona... Bueno, venga, que las bodas no son lo mío. A veces se pasan de cursi, además. Siempre he dicho que los grandes gestos son para cubrir la pequeñez de los sentimientos.
Pero una boda wicca era algo que nunca había visto. Y su simbología, colorido y sencillez me gustaron mucho. Les cuento.
La ceremonia
Por lo visto, el handfasting, que fue lo principal en esta ceremonia, es el elemento central de algo más grande. Acá todo estaba bastante minimalista.
El aire libre como escenario (fundamental). La presencia de todos los elementos. El rojo de la pasión ❤️🔥 y el verde de la prosperidad. El nudo, que ata las manos de los novios, simbolizando su unión. Los votos, que a diferencia de las otras bodas se dijeron muy bajito, entre ellos, como debe ser.
El oficiante les dio a beber algo (hidromiel, probablemente) y luego saltaron juntos la escoba. La escoba, que simboliza el hogar, también puede ser una pequeña hoguera. La intención es la misma: la unión se ha sellado, la ceremonia es oficial. Como estamos en Cuba, claro está, hubo beso 😏
Luego investigué más sobre esto
Y bueno, al final resulta que las bodas wicca van mucho más con mi forma de ver la vida y las cosas que las bodas convencionales, tradicionales. Debió de ser una enorme sorpresa 😅 Y aunque nunca creo que llegue a estar tan... Digamos enamorada, porque loca suena muy ofensivo, como para casarme, sí quise investigar más sobre su historia y simbolismo.
Por lo visto, esto viene de los celtas, como muchas otras costumbres wicca. En países como Escocia e Irlanda, era un pacto matrimonial que podía ser por un año y un día (un ciclo agrario) y si las cosas no salían bien, se disolvía sin mayores consecuencias. Muy avanzados ellos.
En caso de que la cosa sí funcionara, se comprometían para toda la vida o (y esto ha es un aporte de la modernidad, donde la idea de la reencarnación se ha infiltrado) para todaS laS vidaS. Eso sí es seguridad en la relación, señores.
Con la llegada de la cristiandad a estas regiones, el rito se consideró demasiado pagano y se prohibió, aunque en algunos lugares intrincados siguió haciéndose. Luego, en 1950-60, el auge del neopaganismo rescató todos estos rituales diferentes y los resignificó.
El significado actual
El handfasting que atestiguamos no es legal y vinculante, pero en Escocia sí lo sería, siempre y cuando el oficiante estuviera debidamente autorizado para eso. En la mayoría de los lugares quedaría como ceremonia simbólica, incuslo religiosa si se acepta el neopaganismo como religión, pero de todos modos habría que ir a firmar el consiguiente papelito en la notaría.
Actualmente, se ha resignificado por su carácter más igualitario y, cómo decir... Democrático. Por ejemplo, el oficiante puede ser literalmente cualquiera, desde un sacerdote o sacerdotisa wicca hasta la propia pareja, rodeada de sus amigos y familiares.
Al contrario de muchas bodas en distintas tradiciones, donde los símbolos apuntan a la novia saliendo de su familia para entrar a la del novio como un apéndice de él (el padre entregándola en el altar en las bodas occidentales, o las ceremonia de recogida o adoración de los ancestros en las bodas orientales), en la boda wicca la mujer se presenta libremente en igualdad de condiciones y ninguno de los símbolos la pone por debajo de su compañero.
A un nivel más metafísico, la boda wicca representa el equilibrio entre la deidad femenina y masculina, simbolizados de muchas maneras. Como fuerzas complementarias. Además, hay una profunda comunión con la naturaleza, con el respeto de los ciclos naturales y las energías.
Pero bueno, ya yo en esos temas más profundos no me voy a meter porque tendría que estudiar mucho todavía.
Lo interesante de este post es que pude ver una boda wicca entre dos jóvenes (muy jóvenes) lindos, fotogénicos y llenos de buenas vibras, y quería compartirlo con ustedes 🥰