In the previous post, we discussed superstitions as an evolutionary remnant of our brain and ancient history—a way to perceive patterns and bring a bit of order to chaos. Today, I’ll keep talking about the topic, but this time… I’m bringing you curious superstitions from around the world!
Classic Superstitions:
- Ancient Greece: Spitting three times over your left shoulder when mentioning something bad would ward it off. Also, even numbers were associated with death.
- Rome: Vultures were a good omen, but owls were bad—in fact, they believed an owl announced Julius Caesar’s death. Oh, and stepping on a house’s threshold offended the household gods, which is why brides were carried inside. Guess what tradition stuck around?
- Egypt: Cutting your nails on a boat angered Sobek, the crocodile god, causing storms and shipwrecks. Also, if you sneezed right before a trip, cancel it—something bad was about to happen.
- China: The number 4 is the ultimate bad luck because its pronunciation sounds like the word for "death." Even today, they avoid it in buildings, hotel rooms, and more. Meanwhile, 8 (sounding like "wealth") is so lucky that the Beijing Olympics opened on 8/8/2008 at 8:08 PM. License plates with multiple 8s? Insanely expensive.
- Pre-Islamic Arabia: Rubbing stones to ask for rain or victory. Carrying "beryl" stones to ward off sandstorms.
- Mesopotamia: Writing a demon’s or enemy’s name backward would nullify their power and any curses they’d cast on you.
Modern Superstitions:
- India: Hanging 7 green lemons and 7 chili peppers on doors or vehicles wards off the nazar (evil eye) and attracts prosperity. The lemon absorbs negative energy, while the spicy chili repels bad things.
- China: This country has tons of fascinating superstitions, but my favorite is not sweeping on New Year’s Day. Sweeping or throwing out garbage on Lunar New Year supposedly sweeps away good luck and accumulated wealth—because the word for "garbage" sounds like "loss of fortune." Some even hide trash bins out of sight!
- Japan: "Unlucky ages"—men at 25 or 42, women at 19 or 33—are believed to bring misfortune. There are even special amulets for these "cursed" years.
- Turkey: A bizarre modern one—chewing gum after dark means you’re chewing dead flesh. No idea about the logic here.
- Thailand: Cutting your nails at night attracts evil spirits.
- Korea: Whistling at night summons demons.
- Mexico: Hanging cloth dolls with red ribbons while making a wish—a mix of religious syncretism and folk magic.
- Brazil: Drinking water with rosemary, rue, or basil on August 1st for spiritual cleansing.
- Argentina: So many related to soccer—ask the most rational Argentine, and they’ll still have the wildest superstitions.
- USA: Tossing coins into fresh concrete before it hardens for good luck in construction.
So, as you can see, every culture has its classic and modern superstitions.
My Own Superstitions
I spent my whole childhood trying to explain my little rituals to people, only to be met with blank stares. Now, after plenty of therapy, I understand why I’m like this—but instead of "fixing" myself, I’ve learned to see them as a quirky part of my personality. Self-love means changing what you can’t accept and accepting what you can’t change, right?
I have number-related superstitions: I like odd numbers, hate even ones. Everything must be arranged symmetrically. My clothes follow a system so I can grab whatever’s closest without overthinking (and avoid repeats). I have eating rituals: fried eggs must be cut radially, ensuring each bite has the perfect white-to-yolk ratio. (It used to be an odd-numbered division—thankfully, I’ve relaxed on that.) And many more I now hide better.
Even now, I avoid stepping on cracks, check the house three times before leaving, and touch a project three times before submitting it. I keep random stones and trinkets as talismans. If you see me in a café rearranging everything on the table just so, let me be. Will something bad happen if I don’t? No, I’m not that irrational. But I am who I am, and at almost 30, I’ve decided life’s too short to stress over harmless quirks.
En el post anterior hablábamos de las supersticiones como un rezago evolutivo de nuestro cerebro y nuestra Historia más antigua, para percibir patrones y ayudarnos a poner un poco de orden al caos. Hoy seguiré halándoles un poquito del tema, solo que esta vez… ¡les traigo supersticiones curiosas de todo el mundo!
De las clásicas
- Antigua Grecia: Escupir tres veces por encima del hombro izquierdo cuando uno mencionaba algo malo, lo espantaba. Además, los números pares se asocian con la muerte.
- Roma: Los buitres son buen augurio, pero los búhos, malo. De hecho creen que un búho anunció la muerte de Julio César. Por cierto, pisar el umbral de una casa ofende a los dioses domésticos, por eso las novias entraban cargadas. Adivinen qué nos quedó hasta hoy.
- Egipto: Cortarse las uñas en el barco atrae la ira de Sobek, el dios cocodrilo, provocando tormentas y naufragios. También Egipto: si justo antes de salir de viaje te daba por estornudar, cancela esa vaina que algo malo va a pasar.
- China: el cuatro (4) es la mala suerte por antonomasia ya que la pronunciación del número suena igual que la palabra “muerte”, así que todavía hoy evitan el número 4 en casas, habitaciones de hotel y muchas cosas más. También números como el 8 y el 6 son buenos pues suenan parecidos a cosas buenas. El 8, que suena parecido a “riqueza”, es tan importante que las Olimpiadas de Beijing se inauguraron el 8 del mes 8 de 2008 a las 8:08 de la noche. ¡Y las matrículas de automóviles con varios 8 son carísimas!
- Arabia Prehislámica: frotar piedras para pedir lluvia o victoria. Llevar piedras”berilo” contra las tormentas de arena.
- Mesopotamia: escribir el nombre de un demonio o enemigo al revés, anulaba su poder y cualquier maldición que nos hubiera echado.
De las modernas
- India: Colgar 7 limones verdes y 7 ajíes chiles en puertas o vehículos, ahuyenta el nazar (mal de ojo) y atrae prosperidad. Tiene que ver con la creencia de que el limón absorbe energías negativas y el chile picante protege de cosas malas.
- China: Este país tiene MUCHAS supersticiones interesantes pero la de no barrer en año nuevo me encanta. Aparentemente, barrer o botar la basura el día del Año Nuevo Lunar elimina la buena suerte y las riquezas acumuladas. Todo porque la palabra “basura” suena igual (en chino) que la frase “pérdida de fortuna”. En ese país, hasta los cubos de basura en las casas de los más supersticiosos se esconden fuera de la vista.
- Japón: Las edades de la mala suerte. Esto es super raro, según ellos, cuando un hombre tiene 25 o 42 años y una mujer, 19 y 33; las cosas les salen mal. Incluso, se han inventado amuletos específicos para llevarlos encima durante esos años macabros.
- Turquía: Esta gente tiene una superstición muy moderna, si mascas goma de mascar después del anochecer, estás masticando carne de muerto. Esto… no sé bien la lógica detrás de esto, la verdad.
- Tailandia: Cortarse las uñas de noche atrae malos espíritus.
- Corea: silbar de noche atrae demonios.
- México: colgar muñecas de trapo con cintas rojas y pedir un deseo. Esto al parecer es sincretismo religioso.
- Brasil: agua con romero, ruda o albahaca el 1ro de agosto para limpiarse espiritualmente.
- Argentina: muchísimas relacionadas sobre todo con el futbol, pregúntenle al argentino más racional y empezará a sacarse las supersticiones más locas.
- Estados Unidos: cuando empiezas una construcción, echa monedas en el concreto de los cimientos antes de que se endurezca.
Así pues ya ven, todas las culturas tienen supersticiones clásicas y más modernas.
Las mías
Yo pasé toda mi infancia intentando explicar mis pequeñas supersticiones y rituales a la gente, sin que me entendieran. Ahora, tras abundante ayuda psicológica, entiendo porqué soy así, pero en vez de “curarme” he pasado a verlas como una parte chistosa de mi carácter. El amor propio pasa por cambiar lo que no puedes aceptar y aceptar lo que no puedes cambiar, ¿no?
Tengo muchas supersticiones con los números. Me gustan los impares, detesto los pares. Quiero que todo esté acomodado con simetría. Tengo un sistema para la ropa que hace que pueda levantarme y ponerme lo que más a mano esté sin tener que pensar mucho, o que no repita ropa seguido.
Tengo rituales para sentarme a comer: el huevo frito se corta de forma radial, que a cada trozo de clara le toque un trozo de yema en relación de aspecto. Antes, este número era impar, ahora menos mal que ya no. Y otras muchas, que ahora disimulo con más cuidado.
Todavía a esta edad evito pisar rayas y reviso la casa entera 3 veces antes de salir. Un trabajo se toca 3 veces antes de entregarse. Hay piedras, trozos de cosas y demás que guardo como amuletos. Si me ven sentada en un café o restaurante, organizando todo lo de la mesa para que esté en una forma precisa, déjenme ser.
¿Algo malo va a pasar si hago las cosas diferente? No, tampoco soy tan ilógica. Pero uno es como es, y a mis casi 30 he decidido que tengo cosas más importantes de las que ocuparme en esta vida que de mis pequeñas supersticiones, que no le hacen daño a nadie.