Hola familia Holos y Lotus. Espero que las buenas vibras les sigan a donde quiera que vayan. Comienza diciembre y con él, el último mes del año, momento en el que nos detenemos a pensar en todo aquello que ha sucedido con nosotros o a nuestro alrededor y que, de cierta forma, nos ha hecho pensar.
Esa pregunta del título es la que me hago siempre desde pequeña. Tengo pocos amigos, y creo que los necesarios, porque entre otras cosas, soy de las que considera que cantidad no es sinónimo de calidad.
Este año me he dado cuenta de que las personas cambian con respecto a tí, pero de que también nosotros dejamos de ver a las personas igual. Una acción o una palabra puede definir mucho por pequeña que sea. A veces, en las pequeñeces, es donde se puede saber hasta dónde llegar.
¿Por qué las personas cambian con nosotros?
Una pregunta que seguro en algún momento todos nos hemos hecho ante la actitud repentina de alguien que antes solía ser extraño para nosotros y de repente comienza a acercarse.
Esa persona en este caso de alguna forma comprendió que nos juzgó por adelantado, que no somos como nos idealizaron y que sí hay cosas en común que unen más de lo que separan. Las personas ven las portadas de nuestras vidas y muchas veces se precipitan a conclusiones erradas que sacan de un momento en específico sin saber el trasfondo de esa actitud o palabra, y entonces decide darse la oportunidad de conocernos mejor.
De eso me pasó mucho este año. Conocí y compartí con personas que antes me juzgaban sin conocerme y cuando se dieron el tiempo de conversar conmigo notaron que mi intención es repartir buenas energías y no envidiar a nadie, no soy común, pero tampoco desajustada. Soy una mezcla única entre lo antiguo y lo moderno que no todos logran entender, pero que quienes lo intentan se llevan muchas sonrisas y recuerdos bonitos.
También están quienes eran cercanos y de repente todo se enfrió. Puede ser por algo dicho o algo hecho que no fue lo mejor de mí en ese momento. Aprovecho este mes para analizar dónde pude haber estado mejor. No siempre somos perfectos ni siempre la cordura nos alcanza para actuar como se espera de nosotros. Eso porque somos humanos.
¿Yo las dejo de ver igual?
Pues sí, eso pasa mucho también. Al menos yo soy muy observadora y como decía al principio, hay pequeñas acciones que me ayudan a entender mejor. Este año ha sido viento en popa en varios aspectos, pero también he tenido mis momentos (es normal, es parte de la vida), y un simple: "¿estás bien?" se agradece y se valora enormemente.
Cuando nos queda lejos ayudar a quien nos necesita, preocuparnos es necesario (si de verdad se piensa en esa persona). No todos los amigos necesitan conversar a diario, la ausencia no es mala cuando la amistad es verdadera, y a veces la vida nos pone en situaciones que no permiten socializar con frecuencia, o si hay carretera de por medio, o años desde que se terminó la escuela, pero un mensaje es siempre bien recibido: estoy contigo, te apoyo, fuerza...
Creo que esos detalles te permiten ver el lugar que ocupas en la vida de las personas, y cuando no suceden, prefiero salir antes de que algo peor suceda por mi propio bienestar.
Conclusión: las personas sí cambian con respecto a nosotros, pero nosotros también cambiamos con respecto a las personas. Y es lindo tener esa libertad de poder entrar y salir de relaciones y la confianza para seguir sonriendo.
Hay quienes prefieren no cortar lazos hasta que la situación se agrave, o por no quedarse solos, sin compañía.
Hay que observar y tomar la decisión. Conocidos van y vienen; ahora, amigos, si lo son de verdad, no abandonan en necesidad. Si cambian con nosotros debemos revisarnos, pero si nosotros somos quienes cambiamos con ellos, es porque dejaron de hacernos bien.
Romper círculos por nuestro bien, nos hace amarnos más, y no confirmarnos con menos, tratemos siempre también de no ser motivo para el cambio de otros, a menos que sea necesario, sino, seamos amigos de todos, y que todos sean amigos nuestros.
Gracias por leer.
Con cariño: Vicky ❤️
Hello Holos and Lotus family. I hope good vibes follow you wherever you go. December begins, and with it, the last month of the year—a time when we pause to think about everything that has happened to us or around us and that, in a way, has made us reflect.
That question in the title is one I’ve always asked myself since I was little. I have few friends, and I think they are the necessary ones, because, among other things, I’m one of those who believe quantity is not synonymous with quality.
This year I’ve realized that people change toward you, but we also stop seeing people the same way. An action or a word, no matter how small, can define a lot. Sometimes, it’s in the small things that you can tell how far someone is willing to go.
Why do people change toward us?
A question I’m sure we’ve all asked ourselves at some point when faced with the sudden attitude of someone who used to be a stranger to us and suddenly starts getting closer.
That person, in this case, somehow realized they judged us prematurely, that we’re not how they idealized us, and that there are indeed things in common that unite more than they divide. People see the covers of our lives and often rush to wrong conclusions drawn from a specific moment without knowing the background of that attitude or word, and then they decide to give themselves the chance to get to know us better.
That happened to me a lot this year. I met and spent time with people who used to judge me without knowing me, and when they took the time to talk to me, they noticed that my intention is to share good energy, not envy anyone. I’m not common, but I’m not out of place either. I’m a unique blend of the old and the modern that not everyone manages to understand, but those who try are rewarded with many smiles and beautiful memories.
Then there are those who were close and suddenly everything cooled down. It could be because of something said or done that wasn’t the best version of me in that moment. I take advantage of this month to analyze where I could have done better. We’re not always perfect, and sometimes our sanity isn’t enough to act as expected. That’s because we’re human.
Do I stop seeing them the same way?
Well, yes, that happens a lot too. At least, I’m very observant, and as I said at the beginning, small actions help me understand better. This year has been smooth sailing in many aspects, but I’ve also had my moments (it’s normal, it’s part of life), and a simple “Are you okay?” is deeply appreciated and valued.
When we can’t physically help someone who needs us, showing concern is necessary (if you truly care about that person). Not all friends need to talk daily. Absence isn’t bad when the friendship is real, and sometimes life puts us in situations that don’t allow frequent socialization, or if there’s distance, or years have passed since school ended—but a message is always welcome: “I’m with you,” “I support you,” “Stay strong…”
I think those details allow you to see the place you occupy in people’s lives, and when they don’t happen, I prefer to step back before something worse happens, for my own well-being.
Conclusion: People do change toward us, but we also change toward people. And it’s beautiful to have the freedom to enter and leave relationships and the confidence to keep smiling.
Some prefer not to cut ties until the situation worsens, or because they don’t want to be alone, without company.
We must observe and make the decision. Acquaintances come and go; but friends, if they are true, don’t abandon you in times of need. If they change toward us, we should look inward and reflect; but if we are the ones who change toward them, it’s because they stopped doing us good.
Breaking cycles for our own good makes us love ourselves more, and not settle for less. Let’s also try not to be the reason for others to change, unless it’s necessary. Instead, let’s be friends with everyone, and may everyone be our friend.
Thanks for reading.
With love: Vicky ❤️