En mi post anterior expuse dos de las tres razones del porqué doy clases y hablo de comunicación en redes sociales. En esta publicación les traigo la última y tal vez más importante razón de todas.
Te menciono las anteriores, por si no has leído el post :
- Porque lo necesité.
- Porque lo necesito.
Hoy escribiré sobre la tercera razón:
Porque lo necesitan.
3. Porque lo necesitan.
Con el pasar del tiempo conocí personas que pasaban por lo mismo que yo, que padecían de una timidez paralizante, una pronunciación deficiente o dificultades muy marcadas para hablar ante un público.
Por eso cada clase que doy, cada video que grabo o cada escrito como este que redacto, es un recordatorio a mí mismo de dónde vengo. Pero sobre todo, es casi que un grito a mis alumnos, clientes y seguidores en redes sociales de que sí es posible comunicar mejor y superar las limitaciones.
Aprender a comunicar mejor y usar herramientas y técnicas fue un punto a favor en mis estudios, trabajo y relaciones y así pudo ser sin más que agregar. Tal vez me hubiese servido para crear contenido escrito, pero alejado de la exposición que implica ser un creador de videos o el dar clases. Y es que pude quedarme tranquilo trabajando en una empresa o un negocio propio y ser un tipo normal, común y corriente. Pero no, señores. Soy necio.
Elegí compartir lo que sé con otros. Decidí dar clases.
Cada cosa que yo publico sea un post de redes sociales, una imagen, video o texto. Cada tema que yo enseño en las academias o centros de formación donde imparto clases es, en esencia, algo que previamente superé. O es una lección para mí mismo, algo que aprendí o que estoy aprendiendo cada día un poco más.
Al ser un "ex tímido" como me gusta señalar, sé lo difícil que es expresarse con otros. Por eso es un deleite ver cómo mis alumnos y clientes evolucionan y crecen al perder el miedo escénico y la timidez. Ese proceso de transformación es mi mayor recompensa, una satisfacción que nada puede igualar.
Cuando me ha tocado ver cierres de formaciones donde un participante tiene una ponencia o presenta una locución en vivo, mi corazón estalla de alegría al recordar los inicios de esa persona en la formación. Rememorar sus miedos, las muletillas al hablar, su desconocimiento total de muchas técnicas o recursos para comunicar mejor me hace recordarme a mí mismo hace varios años. Y luego ver cómo se desenvuelven de tal manera que en muchos casos son irreconocibles. Sin dudas, no tiene precio vivir momentos así como formador.
Pero no solo es lo que ellos puedan aprender de este servidor, sino lo que aprendo yo de ellos. Las lecciones de vida que me dejan en cada clase, el nutrirme de sus historias, de sus proyectos y objetivos que tienen al estar en un curso o diplomado. Todo eso y más me motiva a seguir en este mundo, me inspira a ser mejor formador, a seguir aprendiendo para ser excelente en lo que hago.
Sí, doy clases de comunicación porque otros lo necesitan, pero sobre todo las doy porque y mismo necesito darlas para que cada experiencia me haga mejor persona y profesional.
Gracias por tu atenta lectura y por tu amable comentario.