Quizás porque no tendría sentido y mucho menos emoción vivir una vida aburrida; es más divertida cuando el caos y el orden hacen parte del día a día, la meta trazada es el orden, el trabajo soñado, la familia siempre unida, la vida planificada casi perfecta, hasta que la realidad nos explota en la cara, y entra el caos, esa parte de nuestra existencia que, aunque seamos muy precavidos, no podemos evitar.
Las conexiones más profundas se crean mediante el caos, cuando por error coinciden en el mismo lugar la persona que despidieron de su trabajo, el que aplazo todas las materias de la universidad, a quien su pareja lo dejo sin explicación alguna, al que salió a pensar porque tiene a un ser querido en estado vegetal, el que no consigue empleo, y el que tiene una enfermedad y le queda poco tiempo, todo un caos a menos de diez metros a la redonda, son en estos casos donde a veces hablar puede ayudar en algo, o abrazar a la otra persona porque no hay maneras de explicar tanto caos; se las dejo de anécdota, para que lo tomen en cuenta alguna vez, un abrazo puede más que las palabras en una conversación, pues en momentos de tensión todo se queda a medias o entre cortado, compartir un momento de vulnerabilidad no nos hace débiles, nos vuelve auténticos, porque el ser humano no es la estabilidad que muestra, sino la manera en que emocional y sentimentalmente conecta con la persona que está a su alrededor.
La vida es un caos, aunque a veces se disfrace de maravillosa y bella, no todo en la vida es color de rosas o perfecto, y cuando se es parte de una sociedad demandante menos, pero, es ese factor el que nos obliga a medirnos, cuidar nuestras palabras porque no siempre son cálidas, a veces son como cuchillos y sé a ciencia cierta, que más duelen las palabras que los golpes, es por ello que cuando se presenta el desorden es importante detenerse, en vez de explotar o actuar sin pensar, hay que escuchar, disculparse e incluso perdonar, para crear mediante el caos un nuevo orden o estabilidad en el cual sin importar los problemas nunca falte amor y empatía.
Ante el caos, adaptabilidad, porque el orden es una ilusión, o eso pienso yo, nuestro desafío diario es aprender a caminar la vida haciéndole frente al caos y no huyendo de él, porque la vida tiene altibajos y cada uno de esos tiene algo importante que enseñarnos, cuando vemos que se nos cae el mundo encima, no debemos desesperar, es justo en esos momentos donde debemos sacar fuerzas, si nos caemos debemos levantarnos y seguir adelante, saben, cuando creemos que estamos solos, siempre hay alguien que nos motiva a seguir, a pesar del cansancio o la decepción.
—¿Que si somos fuertes?
—¡Sí!
Aunque a veces cuando perdemos el control del orden, creemos desfallecer, o morir por no saber como soportar todo lo que se nos viene encima, no obstante, seguir, no detenerse, bailar, sonreír, vivir ante el caos es un acto de valentía, es saber que somos vulnerables y aun así ir con todo el entusiasmo por el camino, es permitirnos detenernos, no rendirnos, sentir el dolor, la alegría la perdida y la esperanza todas al mismo tiempo y saber que sin importar lo que pase estamos vivos.
Voy a tener presente que, la vida no siempre va a estar ordenada, pero podemos #aprender a movernos en ella y observar que hasta el caos es bueno para fortalecer nuestro carácter; los momentos oscuros no son del todo oscuro, sentirnos que nos venimos abajo es normal, cuando hay orden siempre va a existir caos y donde hay caos siempre va a haber algo de orden, así es la vida, siempre #sorprendente.