Qué vida tan atareada y tan difícil la nuestra; casi todos los días estamos tomando decisiones, por más mínima que sea, y sin importar los altos y bajos de la vida, esta nos permite tener opciones para vivirla, y entre ellas hacerlo con locura, se puede tomar como una idea ruda, pero el hecho de ser arriesgado ayuda mucho a buscar la autenticidad, la pasión e incluso la conexión con nuestro ser interior y con los demás, supongo, que toda mi vida observé eso de vivir la vida con locura como si fuera un comportamiento irracional, irresponsable o peligroso tanto para mí como para mi entorno, y he de confesar que la edad a veces nos hace pensar de forma muy cerrada.
Vivir con locura, siempre se me paso por la cabeza; la adrenalina que solo experimentaba cuando tomaba una cerveza nunca fue adrenalina, y no me arrepiento de no haberlo hecho antes, pero, vivir con locura para el que no esta preparado, es saber que se va con todo, se rompen las reglas establecidas por la sociedad, se sale de la zona de confort, se vive intensamente o que me lo digan a mi que un veinticuatro de diciembre dando vueltas en la playa en la ciudad de Cumaná terminé en Caripe, del estado Sucre a Monagas en menos de cinco horas, y no recuerdo como llegamos allá, hoy analizando todo, y les juro que solo no me tiro ese viaje, no obstante, hay una locura que si volvería hacer, si tuviera la oportunidad, y lo digo no por decirlo, me nace dejar tirado mi trabajo renunciar sin mirar atrás, lo hice hace años por cuestión de salud y fue una locura, pero me encantaría revivirlo pero, en esta ocasión para irme de vacaciones.
¡Soñar no cuesta nada!
La locura de vivir la vida, que nos embargue el frenesí, dejarnos llevar y descubrir quienes somos exactamente, cuando se decide vivir la vida fuera de lo convencional, nos liberamos de las expectativas sociales, exploramos cosas nuevas, descubrimos que hay cosas que nos apasionan, más que esto, tenemos deseos profundos que solo nosotros podemos cumplir, esto me recuerda a mi hermana cuando salió de casa para la capital a estudiar, vivió su vida al límite con descontrol y alegría, su cabello fue el carnaval viviente de que si algo te apasiona y te da miedo hazlo con miedo porque la #vida es una, años de decoloración y tinturado, para que un año y medio antes de graduarse como abogado, se pasara la máquina de afeitar, sin peine, muchos pensaban que tenía cáncer, otros que ya había enloquecido, mi madre se escandalizo, saben, hoy en día mi hermana lo recuerda como el momento mas loco y liberador de su vida.
Tener un poco de locura en nosotros no es malo, porque si todo el tiempo estuviéramos serios y fuéramos rectos, no tuviéramos las agallas de tomar riesgos, pocos creerán, pero, son los riesgos los que nos llevan a experiencias que por bien o mal nos enseñan a crecer como personas, adaptarnos a nuevos entornos y hacerles frente a los problemas, conectar con personas que antes no sabíamos que tenían gustos o pasiones similares a los nuestros.
La locura de llevar la vida a trote, a veces es desconcertante y puede acarrear con ella riesgos económicos, se deja la estabilidad por un momento de adrenalina que una vez que se esfuma, lo que vienen son problemas financieros, por ende, antes de lanzarse a una aventura desenfrenada, meditemos y saquemos cálculos para ver si hay fondos para cubrir nuestra escapada o si hay formas de escaparse sin que mañana las consecuencias sean preocupantes.
Si se va a vivir un momento de locura, ten presente que la sociedad te va a juzgar, porque no te conformas con lo que hay, porque no respetas las leyes preestablecidas, porque no estás apurado por alcanzar el éxito profesional a temprana edad, porque manejas en sentido contrario, tengamos presente que las críticas pueden bajar mucho el autoestima; recomendación: por más divertido que se sienta el momento, no perdamos el rumbo, está bien divertirse y tener un momento de locura, pero, no vivamos una vida loca por ir detrás de aventuras fugaces, que solo dejan deudas, ansiedad y agotamiento.
Supongo que después de tanto preguntar mi hermana me confirmo, sin importar las desventajas, vale la pena vivir la vida con locura, más no una vida loca, porque nosotros estamos prestados en este mundo, está bien tener metas, adaptarse al entorno, seguir las reglas de la sociedad, no obstante, lo verdaderamente importante son las experiencias vividas y las amistades formadas, vivir con locura es manejar en sentido contrario a como se mueve el tránsito, porque cada persona decide el camino que quiere caminar, como lo va a caminar y quienes lo acompañaran, cada individuo posee su propia definición del éxito y no solo lo digo en concepto, sino en vivencias, está bien abrazar nuestra locura personal, porque solo así salimos de la locura de la monotonía y encontramos satisfacción en algo que no sabíamos y sobre todo aprendemos a #vivir la vida con plenitud.
P.D.: Les dejo una foto de mi hermana, unas décadas después recuperando el cabello corto.