Para quienes quizás no lo entiendan, la valía o apreciación personal no tiene nada que ver, con nuestro entorno económico o laboral, sino que se centra en algo más íntimo.
Esto es para ti que crees que, en tu vida, no tienes ningún valor, que te falta mucho, te sobreestimas o exiges, si tú no lo haces por ti, yo sí lo voy a hacer y mil disculpas, pero, tú que me estás leyendo eres una persona maravillosa y excepcional.
Con el paso del tiempo he aprendido a valorar, a estimar y respetar las capacidades que tiene cada individuo para hacerle frente a su día a día; valoro el autoconcepto que tienen de sí mismo sin importar las palabras negativas de los demás, y así como celebran el triunfo de otros, me alegra verlos celebrar por sus logros y demostrarse a sí mismos las cualidades que los hacen especiales.
Al hacer uso de la valía personal aprendemos a reconocernos y comprender cuáles son nuestras debilidades y fortalezas e inclusive como ellas nos pueden ayudar en nuestra rutina diaria, nos reconocemos tal cual somos con todas nuestras perfecciones e imperfecciones, esto nos sirve para mejorar la percepción personal hacia nosotros y nuestra autoestima, ella que se ha vuelto tan importante y nos ayuda a tener siempre un punto positivo, pero sin alejarnos de la realidad.
Ante esto, confianza y trabajo duro, #meditar, reflexionar, #creer y más que lo anterior, lo fundamental es #adaptarse, para que cada desafío impuesto por uno mismo o por el entorno sea superado, siempre haciendo uso de nuestras capacidades e ingenio.
La vida a cierta edad a veces parece difícil de sobrellevar o de vivir, en muchas oportunidades se nos olvida que está bien desanimarse, no obstante, si nos rendimos ya no es vida ni estamos luchando por ella así que #resiliencia, porque, aunque en estos momentos no veas el camino al final del túnel, siempre hay una salida, siempre existe una solución o una alternativa para solucionar cualquier problema, lo importante es creer en nuestra capacidad y no dejar de luchar.
Antes de que lo niegues o te lo peguntes, si te mereces todo lo bueno que pasa en tu vida, mereces ser valorado, respetado, independientemente feliz y amado; una anécdota: si no te amas a ti mismo tal cual eres, nadie te puede amar como quieres que te amen, primero tú y luego lo que venga.
Recomendación: hacer uso de la valía; sin miedo párate frente al espejo y obsérvate, no tus arrugas mucho menos los cauchitos de más, observa tu interior, observa esa persona trabajadora que tienes en frente, ese guerrero o guerrera que ni las adversidades lo detienen, esa persona optimista que con determinación le hace frente a la vida, esa persona capaz de encontrar cualquier solución creativa ante el problema que se le atraviese, ese ser que sin importar su lucha sale fortalecido o aprende una nueva lección para el futuro.
Eres especial y mereces la lluvia de bendiciones que la vida tiene para ti, cree en tus capacidades, ámate incondicionalmente y nunca subestimes el poder transformador de tu propia valía, gracias por leer las palabras de este viejo les mando saludos y nos leemos la próxima.