Hablemos de Educación, esa que se aprende en casa gracias a mamá, papá u otro familiar, y posteriormente se refuerza en los colegios, esa que a pesar de que muchos piensan que es insignificante, esa es la que abre mil puertas a un mundo laboral exitoso.
La educación más que un proceso de aprendizaje, y más que un círculo contante entre aprender y enseñar, es una herramienta para el crecimiento y la formación personal, aparte de ser un derecho que todo ciudadano tiene, y aunque muchos digan que no sirve de nada, y los que no han estudiado la defiendan, la educación hace posible el refinamiento, la perfección de habilidades, la adquisición de nuevos conocimientos y mejora las capacidades únicas de cada persona.
La educación trasciende y deja legados en cada generación, y hoy en el Día Internacional de la Mujer, quiero reflexionar sobre la importancia de esta figura en todos los ámbitos, iniciando por las orientadoras que no solo se encargan del conocimiento y la formación de nuestros hijos, sino de la mujer, que tiene tiempo para enseñar a otros y aunque llegue cansada a casa tiene tiempo para el quehacer y ayudar a sus hijos, esa que forma a las mujeres empoderadas que hacen de nuestro país un lugar mejor.
La mujer, como educadora y como estudiante, cumple un papel importante en la construcción de una sociedad más equitativa, una sociedad más justa para todos, observen mi punto de vista, una madre que enseña a su hija no solo a leer y escribir, sino también a ser valiente y perseverante, hace de esa niña de hoy una perseguidora de sus sueños, esa niña, armada con conocimiento y valores, crecerá para convertirse en una líder, una innovadora, una defensora de los derechos humanos y una mujer soñadora que logro todos sus objetivos trazados.
Educar, no es solo decir vamos a educar, es tomar el empeño el esfuerzo y la dedicación para hacer de otro individuo, una persona de bien y de provecho para la sociedad, este motor para el desarrollo, forma personas productivas, reduce la pobreza, crea seres pensantes, bueno, en algunos casos.
El día de hoy el llamado es a que aprendamos a educar a nuestros hijos, respetemos la libertad de género, donde cada niño y niña crezca con la certeza de que su voz importa, donde cada mujer tenga las mismas oportunidades que cualquier hombre para brillar en su campo. La educación y la cortesía son las semillas que plantamos hoy para cosechar un mundo mejor.
Cuando educamos con amor y respeto, transformamos no solo a las personas, sino todo lo que nos rodea.
Desde la señora que se encarga de la limpieza, la recepcionista, la juez, abogada, constructora, educadora, secretaria, médico, cantante, bailarina, astronauta, entrenadora, archivista, conductora, comerciante, escritora como he leído a muchas en esta casa de enseñanza y si se me pasa alguna, quiero darles las gracias de todo corazón, el día de la mujer no es solo un día, es todos los días porque su presencia que el rosa se vea hermoso, y que todo tenga un toque femenino hermoso.
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Foto de derecha a izquierda: Mi juez, mi gerente de tienda, mi madre y mi docente, las mujeres que me enseñaron a educar a mis hijos, como caballeros.