Feliz día. Feliz Navidad. Felices fiestas.
Hay una frase que a veces a modo de chiste comento, cuando alguno de mis hijos, esposo, familiar o amigo, o hasta mi perrito, no se apura en hacer alguna cosa que le haya pedido, no sé, por ejemplo un vaso de agua, o que espanten una rana que me asusta, o que me acerquen una silla, cualquier cosa. Esa frase es "¿Con quién cuento yo?" y lo digo a modo de chiste porque tengo la total certeza de con quién cuento.
Hace algunas horas estuve conversando con una amiga, que está pasando por una situación bastante fuerte en su vida, pues, se acaba de divorciar y sus hijos tomaron la decisión de no dirigirle la palabra, todo esto aplaudido por su exesposo, quien sin duda es el que maneja la información que afecta el comportamiento de sus hijos.
Tras la separación, mi amiga quedó prácticamente en la calle. No tiene un techo propio por así decirlo, y muchas de sus pertenencias fueron vendidas por su exesposo, que en mi opinión debería estar preso, porque a todas luces es un estafador, pero eso es otro cuento, para otro día. A lo que voy con este escrito, es a la situación en la que mi amiga se a tenido que enfrentar, al verse, tantos años después, cuando creía que su matrimonio sería, hasta que la muerte los separe, y que además contaría con el calor de sus hijos, hoy se siente como cuando dicen: Con una mano adelante y otra atrás.
Sin embargo, ha encontrado a lo largo de la tormenta, personas que le han brindado su apoyo incondicional. Parece mentira que quienes salieron de su vientre en algún momento le han dado la espalda, mientras que, personas que no están ligadas a ella por ninguna conexión sanguínea o de otro tipo, han demostrado ser el pilar que ella necesita.
Entonces, todo esto me hizo revisar mi entorno, mis relaciones interpersonales, familiares y de amistad y volví a preguntarme ¿Con quién cuento yo? Mi madre seguramente me diría, "No quieras saber eso" porque es como si me estuviera atrayendo alguna tormenta para comprobar, con quién cuanto. Entonces me decanto por agradecer y fortalecer las relaciones con mis afectos.
Deseo de todo corazón, ver a mi amiga rodeada de bienestar y equilibrio emocional. Pido a Dios por ella y por su felicidad. Agradezco por todas las personas que le han brindado paz, amor, solidaridad, en momentos turbios. Deseo seguir siendo su apoyo y que pueda contar conmigo aunque sea para desahogarse. Tengo la certeza de que cuenta conmigo.
Poder contar con alguien en situaciones difíciles es un tesoro que debemos valorar. Y qué bueno que tengamos nosotros también la disposición de ofrecer nuestra mano amiga y ser ese ángel que acompaña al otro en su avance.
Qué dichosos y afortunados somos, si al mirar a nuestro alrededor sentimos la seguridad de que podemos contar con alguien. Agradezco por eso. Y les invito a agradecer por esas personas que en algún momento de sus vidas, les han brindado apoyo y han estado allí por ustedes, sin condiciones.
Por más gente así, con quién contar. Les abrazo. Nos leemos.