Disculpa, fue sin querer, queriendo.
Buen día, amigos de Holos&Lotus. Espero que estén muy bien.
Personalmente, creo que la culpa viene adherida a nosotros como seres humanos. Una vez escuché que los psicópatas no tienen la capacidad de sentir culpa. La culpa es la sensación que representa remordimiento, falta de responsabilidad, preocupación por algo de lo que nos sabemos responsables, o simplemente el sentido común de reconocer que cometimos una falta y eso nos afecta.
¿Pero qué ocurre? o mejor dicho, ¿qué tiene que ocurrir para que una persona asuma las consecuencias de sus actos, o, en el caso contrario, pueda comprender que no es el responsable?
Reconocer nuestra responsabilidad en las consecuencias de lo que hacemos, habla mucho de nosotros como personas. Habla de nuestra madurez y capacidad de aceptar que no somos perfectos y que muchas veces podemos equivocarnos. Lo importante está en asumir y recapacitar.
Si de alguna forma fuimos los causantes de un daño, o alguna incomodidad, lo más saludable es asumir, y si existe la posibilidad de resarcir el daño, pues hacerlo, y si, por el contrario, es difícil recuperar lo dañado, entonces quizás pedir perdón y disculparse sinceramente, pueda ayudar. Pero de todo lo ocurrido, tiene que quedar el aprendizaje y la determinación a no volver a causar ese daño conscientemente, y digo conscientemente, porque algunas veces no había intención de lastimar, ofender o dañar.
La cuestión está en que a muchas personas les cuesta asumir su parte de responsabilidad en las situaciones que no resultan bien y ese es el meollo de la cuestión.
Ahora bien, cuando pasa que la persona se culpa injustificadamente, también se genera un conflicto interno que no permite el bienestar y el equilibrio mental que se busca.
Me ocurría que era mi principal juez y verdugo. Estoy segura de que a muchos de ustedes les pasa. Nos culpamos por la mayoría de los sucesos que de alguna forma u otra no se nos dan bien, o por lo menos a mí me pasaba, y poco a poco fui aprendiendo a establecer y reconocer qué cosas eran consecuencias de mis actos y cuáles no. Y digo poco a poco, porque sé que todavía me falta por aprender y aún me culpo por cosas que están fuera de mi control.
Querer tener el control de todo, me hace sentir la responsable de muchas cosas que literalmente escapan de mis manos. Estoy aprendiendo a dejar fluir y permitir que los demás sean los dueños de sus actos. No es tan fácil, porque, repito, el querer controlarlo todo me lo impide. Pero el hecho de comprender que no es mi responsabilidad mucho o gran parte de lo que ocurra, me ayuda a relajar mis preocupaciones.
Después de años cultivando mis pensamientos, en los que sé que de alguna manera creo mi presente, se me hace difícil desligarme de creer que soy causante de lo que ocurre a mi alrededor. Es raro de explicar, porque no me culpo, pero aun así no dejo de pensar que de alguna manera lo estoy manifestando porque en el pasado lo pensé y ahora lo veo hecho realidad. ¿Me explico?
Por ahora me repito una frase que aprendí de Louise Hay que dice: "Hago lo mejor que puedo, con las herramientas que tengo; todo está bien en mi mundo"
Y esperando que todo esté y siga estando bien con todos nosotros y en nuestro mundo, me despido. Nos leemos.