Buen día, amigos de Holos &lotus.
Ella nos habla en su publicación acerca de esos detalles que podemos tener con nosotros, para agradecernos, amarnos, demostrarnos lo importante que somos para nosotros mismos y el valor que nos tenemos. Me gusta mucho esta iniciativa porque es necesaria, para aprender a consentirnos, a darnos regalos y a darle un sentido a nuestra vida, basado en el amor propio.
Pueden leer más al respecto, visitando el post original de , en esta dirección.
Detalles que cuentan:
En nuestro día a día, se nos pueden ir las horas atendiendo diferentes asuntos que enmarcan nuestra búsqueda de estabilidad económica, familiar, social y de necesidades básicas. Trabajar, cuidar de los hijos, cuidar de la casa, atender negocios, atender amigos, atender a la familia, a las plantas, a las mascotas y paren ustedes de contar. Al final del día nos encontramos exhaustos y con más planes y actividades pautadas para el siguiente día. Pareciera que el tiempo no nos alcanza. Y así se nos va la vida. Cuando estemos viejitos querremos buscar el descanso, la diversión, lo regalos y las recompensas, dándonos cuenta de que el tiempo se nos agota y de que ya nuestro cuerpo no está para algunas de las cosas que deseamos hacer.
Es entonces cuando es importante detenernos y observar qué cosas podemos hacer por nosotros, para ir cumpliendo paso a paso con esos pequeños detalles que nos reconfortan y que nos harán más llevadero el camino. Son pequeños detalles que cuando se suman se convierten en inmensos regalos.
Pensando en mí:
¿Les cuento algo? Siento, creo y estoy segura de que soy buena madre, que soy buena hija, buena esposa, buena hermana y buena amiga, lo soy. Y me he dado cuenta de que mientras llevo a cabo con amor alguno de esos roles, muchas veces me olvido de mí, o quedo de última y recibo lo que va quedando. En mi afán por atender a todos, por ser amable por ser justa me quedo atrás. Por ejemplo; comienzo a repartir una torta y me preocupo porque todos reciban un buen trozo del pastel y disfruten incluso de repetir, cada uno vuelve a mí a por más, y yo gustosa les entrego otro pedazo, hasta que me acuerdo de mí y ya no queda. Me pasa con las bebidas, con las cotufas (palomitas de maíz) con el mejor puesto, con los turnos para usar el computador, el televisor, el celular, y paren ustedes de contar.
Desde hace unos meses para acá me dije a mí misma; "Mi misma, tienes que pensar más en ti" y sin ánimos de ser egoísta comencé a colocarme en un primer lugar en muchas cosas, porque sé que me las merezco, me las gané a pulso.
Me regalo tiempo a solas:
Tengo tres hijos que demandan por completo mi atención durante todo el día, y yo gustosa les atiendo, sin embargo, al llegar la noche estoy extremadamente cansada, tanto física cómo mentalmente. Entonces tomé la decisión de tomarme tiempo para mí, eso lo compartí en un post, donde comento lo importante de pasar tiempo con uno mismo.
Les informé que durante algunas horas del día, voy a estar ocupada conmigo misma, leyendo, descansando, escuchando música, pintando, viendo alguna película, lo que sea, y que durante ese tiempo ellos deben jugar en sus cuartos, en el patio o en cualquier lugar de la casa que deseen, pero no deben interrumpir mi tiempo a solas, a menos que sea alguna situación muy importante. Y es que mis hijos juegan a mi lado, pelean a mi lado, comen a mi lado, gritan a mi lado y me persiguen a cualquier lugar de la casa a donde voy, no ven la televisión si yo no estoy en la misma habitación, se llevan sus juguetes a donde quiera que yo esté y allí se instalan a jugar. Yo los amo, pero de verdad que necesito al menos una hora al día en paz y a solas conmigo misma.
Yo también como de eso:
Cuando mi hija Vivi estaba pequeñita, de al menos 2 años, tenía una frase muy particular que nos hacía reír. Ella cuando veía que alguien estaba preparando alguna comida o comiéndola decía: "Vivi come de eso" para que le compartieran.
Les decía algunas líneas arriba que decidí pensar más en mí, y ponerme muchas veces en primer lugar. Pues en el caso de las comidas y cosas ricas, ahora me acuerdo de apartar mi parte, porque si no me avispo, me quedo sin nada, aún cuando mis hijos y mi esposo haciendo gala de su generosidad, me comparten un mordisquito de lo que comen. Sin embargo, yo también como de eso, así que ahora pensando más en mí, me aseguro de obtener mi parte.
Me incluyo en el presupuesto:
La situación económica del país, hizo que poco a poco fuera posponiendo las compras de artículos que siempre me gustaba tener. Maquillaje, tintes y productos para cuidar el cabello, ropa, perfumes y todas esas cosas que nos gustan a las mujeres coquetas. Un día me di cuenta de que no tenía ni siquiera lápiz labial... Le pedí prestado una de esas pinturitas mágicas a mi hija y eso me hizo recapacitar. Yo merezco muchas cosas buenas, merezco tener a la mano lo que me haga sentir bonita y bien. Así que tomé la decisión de incluirme en el presupuesto de los gastos mensuales. Sacamos las cuentas y apartamos una cantidad de dinero que me sirva para regalarme mensualmente algún detalle, ya sea cosmético, o de ropa. Estoy muy contenta con esa decisión porque poco a poco he recuperado mi kit de belleza je,je,je. Cada mujer tiene su kit personal, hay quienes hasta máscaras exfoliadoras usan, yo tengo mis cosas y me gustan.
Entonces ahora puedo decir, que además de regalarme cosas materiales, también me regalo detalles que me llenan y me enriquecen espiritualmente y me hacen ser más amiga de mi misma. Estoy contenta por el camino que voy transitando. Me siento bien y quiero seguir así.
Gracias por visitarme y compartir mis ideas.