Hoy me sumo a otra ronda de la columna "Esa vida nuestra", para hacer un viaje de reconocimiento y agradecer por los pequeños regalos que me da la vida. Esas pequeñas cosas que se van sumando y me convierten en lo que soy, y que al mismo tiempo me reconfortan y me animan a seguir avanzando.
, nos invita a rememorar y a seguir coleccionando todos esos detalles que hacen de esta vida nuestra un paseo valioso.
Lo que realmente vale:
En nuestra rutina diaria, estamos rodeados de personas, acontecimientos, actividades, y situaciones variadas que nos absorben en quehaceres de todo tipo. Al final del día, si hacemos un recuento de las cosas que nos reconfortaron, nos daremos cuenta de que están formadas por un conjunto de pequeños detalles que pueden pasar desapercibidos pero que nos recargaron o nos produjeron sensaciones tan agradables que buscamos repetirlas al día siguiente. Esos pequeños detalles son los que realmente valen.
Valen porque nos suman, porque nos moldean, porque nos sanan y nos hacen sentir dispuestos a lo que sea. Desde cosas materiales, hasta simples gestos de nuestros seres queridos, todo suma.
Muchas veces regresamos a los lugares donde pudimos sentir ese abanico de sensaciones agradables porque queremos repetir, pero con el tiempo las cosas cambian y puede que consigamos sentir algunas de las mismas cosas, pero también puede que ahora se sientan diferentes.
Así cómo la Canción de las simples cosas:
Disfrutando de hacer una lista:
Participar en esta iniciativa, inevitablemente, me lleva a tratar de hacer una lista, o mejor dicho, observar y enumerar, cuáles son esas pequeñas cosas que día a día pintan para mí un panorama bonito.
Además de las cosas lindas y entrañables que nos ofrece la naturaleza, como la brisa, el singular baile de las plantas, más sus bonitos colores. El cielo, las nubes esponjosas y todo lo que con la vista podemos apreciar, me gustan otras cosas que, aunque parezcan sencillas me reconfortan y me hacen sentir bien.
La mayoría de esas cosas que me reconfortan están siempre enmarcadas por la compañía de mi familia. Es con ellos que disfruto de cualquier cosa que se me presente.
Compartir con mi mamá un buen rato de agradable conversación mientras disfrutamos de una taza de café, no tiene precio, y lo valoro mucho más si a esa tertulia se unen mi hermana, hermanos y cuñada. Esos momentos son tesoros para mí.
Los besitos de mis hijos. Mis niños tienen la bonita costumbre de acercarse a mí y calladitos darme un besito. Me dan besitos en los hombros, en los brazos, en las mejillas, en la frente, en los ojos cerrados, en las manos y cada vez que lo hacen es una pequeña sorpresa, porque alguna cosa estoy haciendo y ellos aprovechan ese descuido para mimarme a su manera. Sus ocurrencias y cada vivencia que experimentan es un regalo para mí.
Escuchar carcajadas en casa me fascina, ese sonido me anima y me llena de mucha dicha. Escuchar esa algarabía de risas, significa que están mis hermanos en su habitual encuentro, un encuentro que se da a veces semanal porque las ocupaciones se interponen, pero cuando esas reuniones se dan el disfrute es pleno.
Los apapachos con mi padre, esos si son diarios y los disfruto al máximo.
Todo, absolutamente todo lo que vivo al estar al lado de mi esposo, es recarga para mí. Ser cómplices y compartir tantas cosas bonitas y no bonitas juntos, es mi pilar fundamental en mi día a día.
Ver series en plataformas de streaming con mis hijas, se ha convertido para nosotras en nuestro momento de complicidad y diversión máxima. Comentamos los sucesos que vemos y aprovecho para educarles en lo que necesiten. Compartimos historias y disfruto de responder todas las preguntas que me hacen. Voy descubriendo la personalidad que cada una de ellas tienen y no puedo evitar sentirme orgullosa de su forma de pensar.
Los sentidos:
nos comenta que la vida se vive a conciencia a través de los sentidos, y tiene muchísima razón. Observar lo que amo no tiene precio. Percibir aromas y evocar maravillosos momentos de mi vida, es una sensación increíble. Escuchar las voces y las risas de mis seres amados, o un buen ritmo de joropo ejecutado por las manos de mis sobrinos o de mi hermano. Sentir los brazos del hombre que amo rodeándome y brindándome el calor del amor que me regala a diario es indescriptible. Saborear y paladear las delicias culinarias que la vida me ofrece. Todo eso es invaluable. Un motivo más para agradecer. Agradezco por mis sentidos.
Cada cosa suma, cada momento vivido complementa la esencia de lo que soy. Soy la suma de muchas cosas simples.