Desde inicios de este año las reflexiones están siendo más constantes que de costumbre, y es que los acontecimientos recientes dejan mucho qué pensar. Al parecer se están dando cambios, que de una manera u otra nos traerán beneficios, o eso es lo que esperamos.
La gran mayoría de los venezolanos hemos experimentado una infinidad de sucesos que al sol de hoy pudieran hacernos merecedores de grandes trofeos por la hazaña de mantenernos en pie y resistir estoicos durante tanto tiempo. Cada quien vive sus propias experiencias. Vivencias que forman parte de los testimonios que dan fe, de que, en nuestro país se viven cosas, que ni en las mejores películas de TNT podrán representar. Pero en vista de que nos están pintando un panorama donde se ve el final de la tormenta, me atrevo a hacer uso una vez más de la creatividad creadora de mi imaginación y visualizar así, la realidad que deseo.
Para muchos movimientos ideológicos, la mejor época para comenzar, no es otra que el inicio de un nuevo año. A veces incluso precisan desde diciembre los propósitos para el nuevo año y de esta forma, sentirse mentalmente preparados para arrancar con buen pie.
Estamos a 11 de enero y por eso creo que todavía tenemos oportunidad para visualizar y manifestar la realidad que queremos.
¿Qué es visualizar?
Visualizar es ver, es mirar, es observar, pero si nos vamos a lo subjetivo, podemos decir que visualizar es sentir que algo ya está hecho y podemos recrearlo en nuestra imaginación, para sentir que existe, que es, que ya forma parte de nuestra realidad.
Visualizar algo que queremos es fácil y a la misma vez complejo. Es fácil porque simplemente debemos pensar en aquello que deseamos ver hecho realidad y es complejo porque nuestros prejuicios y miedos nos bloquean la simple habilidad de crearlo en nuestra imaginación.
Soy muy creativa y siempre he disfrutado de ver mis deseos manifestados. Sin embargo la montaña rusa económica a veces me hace perder el rumbo de mis metas y termino confundida entre lo que deseo y lo que acepto que suceda porque no hay de otra. Pero sí hay de otra. Sí se puede visualizar y experimentar una realidad que nos haga sentir en bienestar y en plenitud.
Es por eso, que aprovechando que es enero, que estamos comenzando un nuevo año y que nos están mostrando panoramas de cambio, voy a visualizar la realidad que quiero para mí y para los míos.
Salud y Bienestar:
Veo a mi país Venezuela como un lugar en el que los ciudadanos se sienten protegidos y seguros a la hora de solventar dificultades de salud. Los venezolanos podemos acudir a cualquier centro asistencial y disfrutar de insumos, atención y calidad en los tratamientos que necesitemos. Los medicamentos y tratamientos tienen precios accesibles y todos podemos costear con facilidad cualquier servicio médico que necesitemos.
Educación:
El sistema educativo de mi país es uno de los mejores a nivel mundial. Contamos con herramientas y recursos excelentes que hacen del estudio un tema entretenido, enriquecedor y fascinante. La afluencia de estudiantes aumentó y los docentes acuden felices a ofrecer una educación de calidad, porque poseen vocación y su esfuerzo está muy bien remunerado.
Infraestructura y más.
Las construcciones de nuevos y agradables espacios, están a la orden del día. Nuestro país está rejuvenecido y en desarrollo constante. Los ciudadanos disfrutamos de instalaciones de calidad que nos proveen de servicios de gran calidad.
Entretenimiento y calidad de vida.
Gracias a la prosperidad de nuestro país, los venezolanos podemos disfrutar de increíbles lugares de esparcimiento, tanto en el contacto con la naturaleza como en las grandes urbes. El nivel de estrés ha disminuido en gran medida gracias a la calidad de vida que ahora disfruta el venezolano. El bienestar es palpable.
Economía y prosperidad:
Somos prósperos y estamos felices porque nuestros ingresos aumentan constantemente. Contamos con la seguridad y la confianza para emprender proyectos y verlos llegar al éxito.
Te invito a complementar la visualización que en el nombre de Dios ya es un hecho. Son muchas las cosas que podemos agregar.
Los venezolanos estamos más felices, porque las familias se reencontraron y están juntos disfrutando de la armonía que da la unión familiar.
Si me inspiro mi imaginación seguirá creando realidades hermosas que con mucha fe podemos experimentar.
Gracias por leerme.