Me contenta poder participar una vez más en una de las iniciativas que nos ofrece esta comunidad. Se trata de "Esta Vida Nuestra" que con sus temas propuestos nos lleva a pasear por todos los recovecos que implica ser humano y vivir esta vida nuestra.
, nos invita a conversar y a compartir anécdotas sobre esas curiosidades y excentricidades que solo suelen acompañarnos en épocas decembrinas, por cuestión de herencia, tradiciones o quizás el deseo de hacer algo diferente cada Navidad.
Somos muy de tradiciones y rituales. Yo, por ejemplo, crecí viendo cómo mis Navidades evolucionaban con el tiempo. Desde la elaboración del pesebre, la colocación del arbolito, la hechura de las hallacas y todo lo que se fue sumando a medida que la familia crecía.
La excentricidad de nuestras navidades en cuánto a lo económico, lo veo ahorita y porque me parece costoso repetirlo, pero estaría muy feliz de poder hacerlo de nuevo (Inserte aquí un emoji con carita nostálgica). Con los amigos secretos, en mi casa llegamos al punto en el que los regalos eran realmente costosos y hasta muy poco comunes, como una vez que le regalé a mi mamá en un intercambio de estos, un melón y jamón serrano, pues es su fascinación comerlos juntos. Ahora lo pienso y creo que sería una total locura, poder comprarle esa cantidad de jamón serrano sin quedar endeudada por años.
El Niño Jesús comenzó a dejar de traer juguetes, para traer televisores, tablets, cámaras fotográficas, celulares y paren ustedes de contar. Para después volver al tradicional juguete porque la economía fue colocando todos esos regalos costosos, bastante lejos del alcance.
Pero, si debo hablar de curiosidades o cosas alocadas que haya hecho solo para Navidad, tengo que contarles la de las Navidades pasadas del 2024. Por esas cosas de la vida nuestra que uno no sabe ni por qué lo hace, se me ocurrió, o mejor dicho, acepté la invitación de mi hermana a colocarme uñas postizas. Según para verme más coqueta, o para estar a la moda o qué sé yo para qué.
Nunca he tenido uñas largas, las mías, con las que nací, son blanditas y casi siempre se parten con cualquier cosa. Además de eso, siempre estoy realizando actividades del hogar o, por ejemplo, en la preparación de hamburguesas en nuestro negocio, lo cual amerita uñas cortas para poder maniobrar mejor.
Hacer hallacas con uñas así, es una labor de titanes.
Lo cierto es que me dejé colocar las dichosas uñas y desde el minuto uno comencé a sentirme incómoda. La reacción de todos en casa y de mis allegados fue de emoción y de entusiasmo; me decían que me quedaban muy lindas, que no me las quitara, que me veía elegante, que tal que si cual. Y bueno, yo coqueta al fin, decidí aguantar el martirio. Lavar los platos, peinarme, agarrar cualquier objeto, enviar un mensaje de texto. Todo, todo se hace súper incómodo.
Algunas sucumbían a los estragos de mis quehaceres y se despegaban, entonces recibía una manicura exprés y seguía en mi modo "Lili, la de uñas largas". Pedí que me las recortaran un poco y eso me facilitó las cosas y pude aguantar un tiempito más. El tiempo que incluye las celebraciones del 24 y el 31 de diciembre. No recuerdo si fue el 2 o el 3 de enero que me las quité, ja, ja, ja, ja.
¿Es una excentricidad? ¿Es una rareza? Sí, lo es, porque ¿qué hago yo colocándome uñas postizas para celebrar Navidades, si el resto del año tengo mis manos libres? ¿A son de qué?, como dice el muchacho del meme.
Y así como yo, hay muchas que se colocan pestañas postizas y después están abanicando a todos con sus medio metro de pelos pegados a los ojos. O las que salen de la peluquería antes de las campanadas porque tuvieron que pasar el día entero alisándoles los afros genéticamente y tercamente agarrados a su cráneo. Las que nunca usan tacones, pero en las festividades decembrinas andan bamboleándose de aquí para allá haciendo equilibrio y rogando al cielo no caerse. Y así muchas pero muchas locuras más, a las que cedemos las mujeres, por vernos "diferentes" o más "lindas" en las celebraciones, ja, ja, ja, ja. Curiosidades navideñas de esta vida nuestra.