Saludos amigos de Holos, espero que estén muy bien.
Hoy vengo a participar en un ejercicio de crecimiento personal que nos ofrece en la dinámica, "Columnista Por Un Día". Ella nos invita a realizar un inventario emocional, con el fin de revisar esas emociones que vamos acumulando con el tiempo.
Realizar un inventario emocional, es algo que entusiasmó, apenas lo leí. Nunca había hecho este ejercicio y me intrigó descubrir, cuáles emociones tengo guardadas y que de alguna forma están ocupando un espacio que podría llenar otra emoción más beneficiosa para mí.
Para realizar este ejercicio, primero leí e investigué el proceso para llevarlo a cabo.
Después de entender cómo se realiza un inventario emocional, ubiqué papel y lápiz para clasificar mis emociones.
Según diferentes autores, las emociones las puedo clasificar en 5 áreas que van desde mis emociones internas, hasta mis emociones de interrelaciones y comportamientos que tengo hacia los diferentes eventos que me ocurren en el día a día.
Este es un ejercicio de auto revisión y sinceridad a la hora de ir ubicando mis emociones. Por ejemplo, una de las áreas que se propone revisar es la del manejo del estrés y allí me hizo clic el ejercicio, pues me di cuenta de que guardo muchas emociones que alimentan el miedo al fracaso y al caos. También observé que me asusta el cambio a cosas más grandes.
En mi día a día, me enfrento a la rutina que el ser madre me ofrece. Atender a mis tres hijos en diferentes aspectos y ámbitos. Recoger, ordenar, organizar, planificar, reordenar una y otra vez, se ha convertido en un círculo vicioso en el que a veces me siento atrapada. Y creo que, así como muchas veces he comentado que lo que crees, creas, pues de alguna forma, he creado una especie de caos en mi rutina diaria y que gracias a este ejercicio, puedo deducir que es el área en la que debo trabajar.
Delegar y otorgar responsabilidades, me ayudará mucho a organizar el desorden en el que siento que me envuelven mis hijos. Asignarles tareas y velar por su cumplimiento me ayudará en gran medida a equilibrar la sensación de que no doy abasto para resolver todo. Me alegra verlo y reconocerlo. Desde ayer comencé a tomar cartas en el asunto.
Con respecto al cambio o miedo al éxito, también comencé a trabajar. Cuando respondía preguntas sobre aspectos de mi personalidad, me reconocí práctica, creativa y con capacidad de administrar. Solo tengo que aprender a delegar y dejar de pretender hacerlo todo yo sola. De esta forma, podré confiar en el proceso y permitirme avanzar en proyectos gigantes. Todo esto lo digo por el negocio que llevo junto a mi esposo, de vender comida rápida.
Me emociona poder determinar cuáles son esas emociones que almaceno y que de alguna forma me afectan y de esa forma, solucionarlo para darle entrada a nuevas emociones más productivas.
En resumen, esas emociones que encontré al realizar el inventario son; el estrés acumulado y el miedo al éxito. Manos a la obra para sacarlas de mi baúl y seguir avanzando.
Agradecida por esta propuesta.