En una nueva entrada de la columna "Esa Vida Nuestra" , nos invita, una vez más, a dar un interesante recorrido por nuestras vidas y compartir aquellas experiencias en las que el universo nos sorprende. "Nuestro insólito Universo" y es que si nos detenemos un momento a pensarlo bien, realmente es insólito mucho de lo que ocurre en nuestro universo. Tanto así que a veces ni los mismos científicos encuentran explicaciones a una gran variedad de sucesos.
Leyendo la participación, de nuestra amiga , recordé una serie de situaciones que viví hace unos 14 o 15 años, en los que estaba desesperada por lograr mi gran sueño.
En la iniciativa , nos habla de capacidades o reacciones inusuales en nuestros comportamientos y que hoy en día nos sorprende haberlas experimentado o realizado. Pues mi gran sueño siempre fue ser madre. Anhelaba con todo mi ser, el poder dar vida y criar y cuidar y disfrutar de esas hermosas creaciones. Sin embargo, mi cuerpo y yo no estábamos en la misma sintonía y cumplir este deseo me llevó 14 años.
Reflexionando acerca de lo que hice o, mejor dicho, de lo que hicimos, (porque mi esposo y mi familia formaron parte del club de búsqueda de soluciones) me sorprendo de la cantidad de cosas insólitas que viví durante todo el proceso.
Mi esposo y yo, en los años 1600, pan, pan, pan.
Siento que mi capacidad de amar a mis hijos con todas mis fuerzas, estuvo presente en mí desde antes de concebirlos. Fueron muchas las cosas que hicimos para lograr que mis niños vinieran al mundo y en la mayoría de esas cosas, yo era la principal protagonista o quien tenía que dar el mayor esfuerzo, pero mi familia y mis amigos cercanos vivieron e hicieron cosas insólitas también por ayudarme. Recuerdo mi fuerza de voluntad y determinación a la hora de enfrentarme a lo que fuera que me propusieran. Fue insólito, pero lo hice.
Mi papá, en aquel entonces, logró contactar a no sé qué señor que preparaba brebajes que, según contaba la gente, eran buenísimos para limpiar el útero y lograr que una mujer quedara embarazada. Me compraba envases de dos litros de estos brebajes que me tocaba tomar a diario. Se trataba de un líquido marrón o gris, dependiendo de la preparación, con un olor para nada agradable y un sabor todavía peor. Los tomé, creo que por más de seis meses. Todavía me estremezco al recordar su desagradable sabor.
Alguien nos comentó a mi mejor amiga y a mí que, la tuna es maravillosa para ayudar a quedar en embarazo, así que juntas emprendimos la tarea de conseguir en nuestra ciudad, pencas de tuna. Se nos hacía difícil porque no es tan común en nuestro llano, pero sabíamos que algunas mujeres tenían plantas de estas sembradas en sus casas.
Un día, al regresar del trabajo, tomamos un camino diferente y vimos en el jardín de una casa una hermosa mata de tuna, hasta flores tenía. Llamamos a la puerta por más de 15 minutos y nadie salió. Entonces a mi amiga se le ocurrió saltar dentro para poder tomar una penca. Me puse súper nerviosa. Recuerdo que me dijo: "Es por mis sobrinos". Saltó y una vez dentro se dio cuenta de que no tenía con qué cortar la penca... Así que, sin pensarlo dos veces, la despegó con las manos y me la pasó. Después tuve que sostenerla para ayudarla a salir de ahí. Una vez fuera, comenzamos a correr como locas, riéndonos y tratando de conseguir oxígeno para nuestros pulmones que esperaban que dejáramos de reír para obtener un soplito de aire. Cuando llegamos a su casa, nos dimos cuenta de que le sangraban las manos, las tenía llenas de espinas. Pasamos más de una hora, su mamá y yo, sacándoselas con una pinza.
¿Qué es lo insólito? Que mi amiga y yo fuimos cómplices o autoras de un robo más allanamiento de morada y que ella no se dio cuenta de que sus manos estaban llenas de espinas, hasta que estuvo "a salvo".
Ya no existe, pero me sirvió durante un buen tiempo.
Fuente
Sembré esa penca de tuna y, gracias a Dios, creció y tomé agua de tuna por más de dos años. No sabía mal, gracias a Dios.
En la búsqueda de mis hijos, además de diferentes ginecólogos respaldados por la ciencia, también recurrí a los otros curanderos, los respaldados por lo esotérico. Una vez más, mi determinación a ser madre, aplacó mis miedos y respeto hacia ese mundo espiritista del que prefiero mantenerme al margen. Sin embargo, era tan grande mi anhelo que incluso a brujas, brujildos, santos, santeros, magas, magos, espiritistas, tarotistas, parasicólogos, naturistas, curanderos, médiums y más, visité con la esperanza de encontrar la solución a mi problema. Un mundo totalmente insólito en el que viví las más alocadas e irreales experiencias. Mi mamá y mi esposo fueron mis compañeros leales, y mis pilares en esas extrañas visitas. Esas historias requieren una publicación aparte.
En fin. Hice de todo un poco. Y lo insólito de todo, fue que, en el año 2010, aprendí, a través de la guía de Louise Hay, a conocer mi cuerpo, a respetarlo y a sanarlo. A través de sus meditaciones, me descubrí fértil y multiplicadora. Realicé ejercicios de visualización, me imaginaba con mi barrigota de embarazada. Me imaginaba a mi bebé en su cuna. Me visualicé siendo madre y lo hice con tanta fe, que logré quedar embarazada sin ayuda de doctores ni curanderos, solo con Dios de guía y la fortaleza creadora que él mismo me heredó. Suena increíble y parece insólito, pero así me ocurrió y es una verdad tan grande como yo misma.
Es insólito pensar, que si hubiera empezado por aceptarme, por sanar mi mente y mi capacidad creadora, no habría tenido que pasar por todo lo que pasé.
Hoy en día, cuando me dejo llevar por la realidad que no me gusta, me recuerdo a mí misma, la capacidad que tuve de transformar mi vida, y que es posible transformar esa realidad que no me hace sentir bien, por otra que me haga feliz. Todavía me sorprendo de cómo, a través de estos ejercicios de auto-conocimiento y aceptación, logré quedar embarazada, cuando, según yo, era un imposible. Entonces me repito una vez más que todo es posible. Ahí están mis tres regalos, tan reales como el sol, que llegaron después de hacer tantas cosas insólitas. Que llegaron porque el tiempo de Dios es perfecto y lo insólito e increíble existe gracias a él.