Eliminar o disminuir el estrés, es uno de los temas en los que he participado al escribir en esta plataforma. He hablado de meditaciones, de técnicas de relajación. He reflexionado sobre lo importante que es descansar, sobre el sano entretenimiento, sobre el espacio fundamental que debemos regalarnos para dedicarle su tiempo de recuperación y bienestar a nuestra mente.
Muchísimas veces he sentido el fortalecimiento y los beneficios que da aplicar cada técnica para ahuyentar el estrés y bajarle dos al cortisol. Creo que me funciona; he visto los resultados positivos.
Pero...
Este fin de semana y los días siguientes, he visto de frente los estragos del estrés.
Resulta que no me di cuenta de que poco a poco, el roble fuerte y de abundante sombra que representa mi esposo, se estaba tambaleando a causa de un acumulado de sucesos y situaciones estresantes que lo agobiaban y que ni siquiera él mismo notaba.
Situaciones de conflicto con su familia, a raíz del fallecimiento de su mamá. Complicaciones económicas y trabajos extenuantes que no dan tregua al descanso, le pasaron o mejor dicho, le están pasando factura.
Un subidón de presión arterial, nos mantiene alerta. Desde este domingo pasado, ha estado presentando síntomas de presión arterial muy alta. Los exámenes médicos indican que tiene un mínimo de elevación en el rango normal de los triglicéridos; el resto está completamente bien. Lo que nos muestra que no es asunto de cuidado físico, sino mental.
Mi esposo es deportista y trabaja de lunes a viernes (a veces fines de semana) entrenando a futuros beisbolistas. La mayoría de las diligencias las realiza andando en bicicleta. No comemos de forma desordenada, y generalmente nos preparamos nuestra propia comida, sin comprar alimentos chatarra, ni nada por el estilo. De manera que la situación que se presenta, no es otra que, los estragos causados por el estrés.
Un acumulado de emociones y muy poco descanso.
Teniendo a la mano, un sin fin de estrategias para disminuir el estrés, no me di cuenta de que mi esposo lo necesita con urgencia.
Aparte de todas las atenciones médicas que la presión alta necesita, también estoy incluyendo en su recuperación, un stop y comenzar de nuevo. Por ahora, el descanso está siendo fundamental, pero también estoy ideando un plan de apoyo, para ayudarlo a liberar cargas emocionales y acompañarle en el proceso de aprender a cuidarse y a regalarse tiempo valioso de entretenimiento y distracción, que le ayuden a bajarle dos al cortisol.
Vamos paso a paso y poco a poco, porque esto no es una cuestión de dos o tres días. Ya son cinco años desde que falleció su mamá y el mundo se le volvió patas arriba en cuanto a su familia se refiere. Siempre estoy a su lado y lo acompaño para todo, pero nunca me había dedicado a ayudarlo a liberar, a meditar y a mirar con otros ojos las situaciones que se le iban presentando. Gracias a Dios él está siempre solícito a colaborar en cuanto a participar en todas estas técnicas holísticas que conocemos, así que sé que juntos podremos superar estos síntomas de estrés y mejorar mucho en este punto de su salud.
Él es nuestro roble, nuestro cobijo y el apoyo que constantemente está ahí. Lo cuido y lo protejo con todas mis herramientas. Agradezco el haberme dado cuenta de que necesita descansar y liberar, porque ya me puse manos a la obra y vamos a equilibrar todo lo que necesita, para volver a su bienestar.
Gracias por leerme y acompañarme en este desahogo, tipo reflexión. Seguimos bajándole al cortisol.