Buen día, ¡feliz martes! Espero que estén muy bien.
, en su columna "Integrales y en Expansión", nos invita, a través de la serie ¿Quién soy?, a reflexionar acerca, de lo que podemos aportar, de nosotros mismos. De esa huella que vamos dejando y que se traduce en nuestra contribución, en este caso, positiva, en la vida de los demás, y en el mundo en general, si así lo deseamos.
Mi granito de arena:
Me encantó la frase que nos comparte en su publicación.
“Deja el mundo, mejor que como lo encontraste”
Una frase de Robert Baden-Powell, fundador de los Scout. Ella nos comparte esta dirección.
No la había escuchado y me parece sensacional. Y es que si llegamos a un lugar donde hay belleza, nuestro deber es ayudar a mantenerla, o mejor aún, ayudar a aumentarla. Si, por el contrario, llegamos a un lugar devastado, nada nos cuesta aportar en su recuperación. Nada ganamos hundiéndole más.
Educadora por siempre:
Estudié educación integral y me dediqué durante 16 años a compartir mis conocimientos con jóvenes de 12 años en adelante. Fueron años donde, gracias a Dios, disfruté de lo que hacía, y hoy en día, mi mayor recompensa es encontrarme con exalumnos y recibir sus abrazos y sus elogios, mientras me recuerdan lo mucho que disfrutaron de ser mis estudiantes.
Me reconforta saber que mi paso por sus vidas fue agradable y de provecho.
Ahora educo a mis hijos y a quienes soliciten de mi colaboración para aclarar cualquier duda o recibir alguna explicación. Me gusta enseñar y me alegra poder ayudar en su preparación a quien lo necesite.
Embajadora del buen humor:
Un embajador es aquel que representa a un país, a una marca, a un proyecto. Yo quiero ser embajadora del buen humor, de la alegría, de la risa, de todo lo que represente ese bonito estado de ánimo, en el que vibramos alto, rodeados de amor, respeto, armonía y buena vibra.
Quiero que mi granito de arena, aporte frescura, paz y alegría. Me gusta que las personas se acerquen a mí y me busquen porque disfrutan de estar conmigo, se sienten animados, entusiastas y en confianza.
Las personas que me rodean también poseen muy buen humor, y una manera positiva y bonita de ver las cosas. Con ellos vibro en una frecuencia que me agrada y compartimos una especie de recarga de energías positivas que nos proporcionan bienestar.
Las personas suelen confiarme sus secretos, miedos y preocupaciones. Y yo les escucho y, en la medida de mis posibilidades, les ayudo a ubicar la forma de sentirse animados. El agradecimiento y el buen humor van de la mano, y es que mientras más agradecemos, más cosas buenas recibimos y eso nos hace estar de buen humor.
Entonces, embajadora del buen humor, dejando un legado de convivencia en armonía, donde hay respeto, alegría, amor y muchas, muchas risas. Eso es lo que quiero aportar de mí.
Muchas gracias por, visitarme, leer y comentar.